De azafata a emprender vuelo hacia el makeup

Dejó su profesión en una aerolínea para cumplir un sueño

Lorena Barreto
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Con 23 años, un trabajo estable y muchos viajes por emprender, Ale Jara decidió que definitivamente sería un vuelo diferente el que le haría impulsar su futuro hacia una gran pasión; pues, luego de 3 años de desempeñarse como azafata en una aerolínea, decidió apostar por su sueño como maquilladora, y creó Makeup Station, un negocio en el que enseña maquillaje profesional y, a la vez desarrolla su propia marca de pestañas postizas y brochas.

Luego de haber decidido estudiar a los 17 años en un instituto de alta exigencia, comenzó a trabajar aumentando sus conocimientos en productos y tácticas. En el proceso de abocarse a lo que la apasiona, conoció una renombrada fábrica china, en donde surgió la oportunidad de diseñar sus propias pestañas y materializarlas por medio de la empresa que recibe sus pedidos.
“Un día estaba sentada con mi novio, le dije que quería hacer algo de mi vida, porque era azafata y ya quería hacer algo propio y buscando en internet, encontré la fábrica, y fui eligiendo la que más me gustaba, con la alta calidad que se requiere”, comentó la emprendedora sobre los inicios de su marca de pestañas.

INICIOS
Sus primeros pedidos de pestañas diseñadas por ella misma, llegaban hasta los 100, hoy recibe 900 pestañas al mes para distribuir a peluquerías y otras profesionales del rubro. En su tienda ubicada sobre la calle Lillo y Senador Long, actualmente enseña y comercializa sus productos como brochas y pestañas profesionales.

Para la apertura de este local decidió abandonar su puesto de azafata en una aerolínea; esto decidido, invirtió la suma de US$ 7.000 para la compra del mobiliario para enseñanza y productos de alta calidad. “No me costó dejar, porque fue de un día para el otro, me encantaba ser azafata, es el mejor trabajo del mundo, pero mi pasión es el maquillaje, y el trabajo de azafata es muy difícil, te toma mucho tiempo, y no iba a poder hacer ambas cosas”, explicó Ale, quien recibió el apoyo de sus jefes para lanzarse a su sueño. “Fue todo en el tiempo perfecto”, agregó.

CURSOS
Los cursos personalizados de tres clases presenciales, conllevarían un costo de G. 450.000, mientras las grupales a partir de 3 amigas podrían bajar a G. 350.000.Cada semana, enseña a al menos 10 chicas en su instituto.

DISTINCIÓN
Un detalle no menor que le valió destacarse en el mundo de la belleza, es el estilo que la profesional emplea en sus retoques, ya que de acuerdo a los colores y técnicas  utilizadas, sus trabajos apuntan más hacia lo fresco y natural, el punto más deseado para las jóvenes que gusten lucir bellas pero no muy artificiales. “No es que mi estilo sea único, pero es algo que no se ve mucho, mi maquillaje no es natural, pero el estilo es más natural de lo que suele verse acá en Paraguay”, detalló.

Además del negocio que desarrolla y toda la publicidad impulsada en redes sociales, cuenta con un canal en YouTube, en donde imparte enseñanzas de automaquillaje. En solo dos meses, logró reunir más de 800 suscriptores con la publicación de 10 videos. “La clave es mantenerse en las redes sociales, publicar fotos y videos, hacer historias todos los días. Creo que eso es lo que a la gente le gusta”, analizó. “De repente es un poco difícil manejar todo sola en el negocio, pero paciencia es lo mejor que tengo hasta el momento”, reconoció Alejandra, quien desde muy temprano se encuentra impartiendo cursos e higienizando todas sus herramientas de trabajo para iniciar un nuevo día.

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