Desarrollo del enfoque estratégico

POR BENITO BARROS MUÑOZ

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INGENIERO COMERCIAL

MAGISTER EN NEGOCIOS INTERNACIONALES

DOCTOR EN ADMINISTRACIÓN Y ECONOMÍA

RECTOR CFT PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE VALPARAÍSO

A lo largo de mis 34 años de desarrollo profesional, ocu­pando cargos ejecutivos, directivos, gerenciales y como asesor en diversos tipos de empresas y en varios países, así como en mi experiencia como académico y directivo de instituciones de educa­ción superior, me he encontrado con incontables situaciones en que las organizaciones viven apremiadas por la búsqueda de solución a situaciones urgentes y emergentes, convirtiendo a sus ejecutivos, en verdaderos artífi­ces de emergencias, con un desgaste personal, emocional y por qué no de­cirlo, hasta familiar.

La angustia de los problemas coti­dianos se manifiestan en falta de liquidez, pérdida de participación en el mercado, baja en las ventas, incerti­dumbre laboral en los colaboradores, relaciones de alta tensión, problemas de calidad, incumplimiento con las promesas, excesos de gastos inne­cesarios, y por sobre todo, la carac­terística relevante, que consiste en alcanzar una cultura reactiva, donde se vive reaccionando a presiones y a los problemas que se van presentan­do, cada vez en forma más habitual en el diario vivir.

En este marco, el entusiasmo y la motivación por seguir adelante, co­mienza a disminuir paulatinamente, produciéndose una especie de satu­ración y la necesidad de soltar ama­rras, para buscar nuevos rumbos. Algunos llegan a situaciones finan­cieras que les pone en jaque, sobre su potencial continuidad y en no menos casos, el compromiso del patrimonio personal, para cubrir las obligaciones que se han ido asumiendo. Cuando se ingresa a esta espiral de stress perso­nal uy organizacional, es muy poco lo que hay que hacer.

Es en este momento en que debemos echar mano al enfoque estratégico de la gestión. Una herramienta que en las últimas tres décadas, ha tenido una importante evolución, entregan­do conceptos, técnicas y herramien­tas, para proyectar los negocios en el tiempo, y pensar en el largo plazo, con una ambición de crecimiento, rentabilidad y altos niveles de com­petitividad. Un enfoque estratégico es aquel que posiciona la mente y las acciones de los miembros de la or­ganización, en una realidad ideal, en donde cada paso, cada acción y cada decisión, forma parte de una red arti­culada de procesos, objetivos y metas, conducentes a alcanzar un fin mayor, y que se caracteriza por importantes y cada vez mayores rendimientos en el corto mediano y largo plazo.

Dicho lo anterior, debemos orien­tarnos a conocer y profundizar las herramientas relevantes del enfoque estratégico de la gestión para las or­ganizaciones. Los pasos sugeridos en esta columna, y que se pueden aplicar a todo tipo de organizaciones, son los siguientes:

a.- STOP. Los altos ejecutivos y direc­tivos, deben detenerse. Parar de hacer lo que están haciendo, y preocuparse de formalizar un diagnóstico integral de la posición comercial, económica, organizacional, financiera y estratégi­ca de la empresa. Con los pasos que es­tamos dando, qué resultados estamos obteniendo. Cuál es el nivel de satis­facción de esos resultados. Cuáles son las variables internas y externas, que resultan críticas y que condicionan el actuar de la organización.

b.- DREAM. El enfoque estratégico se basa en el sueño, en la aspiración y en la ambición de llevar la empresa a una posición ideal y privilegiada, que per­mita orientar todos los esfuerzos de las personas para alcanzar las metas y resultados. Una clara definición del negocio, su visión, misión y valores corporativos, son relevantes para que los sueños se puedan convertir en rea­lidad.

c.- TEAM. No basta con soñar, es necesario integrar a todos los cola­boradores, de todas las áreas y de los diversos niveles, para que se conozca a dónde vamos, para que sean partíci­pes y se comprometan como un ver­dadero equipo cohesionado y multi funcional. El trabajo de todos nos lle­vará a conocer resultados notables en todos los niveles de gestión.

d.- PLANNING. Establecer una red de objetivos, políticas, planes de ac­ción y presupuestos, con métricas definidas para todas las áreas y para el corto, mediano y largo plazo. Este proceso requiere de la formalización de responsables, de la asignación de recursos, de un mecanismo de segui­miento, medición y análisis institu­cional, que permita medir, evaluar y tomar las acciones correctivas nece­sarias, para dar cumplimiento garan­tizado a lo comprometido.

e.- CREATE. El desarrollo estratégico va de la mano con la imaginación, la creación, la adaptación, la investiga­ción y la innovación. En la empresa con enfoque estratégico, la movilidad de pensamiento es fundamental para la búsqueda de nuevas y mejores oportunidades, que se traduzcan en unidades estratégicas de negocios, con un alto potencial de rentabilidad. El desarrollo y aplicación de nuevas tecnologías, la búsqueda de nuevos mercados y el lanzamiento de nuevos productos y servicios, son fundamen­tales para sostener el crecimiento, y evitar la dependencia de un negocio atractivo, pero que satura en el tiempo.

f.- ORDER. El desarrollo armónico y sistemático de todas las operaciones, requiere de un marco de políticas y procedimientos claramente estable­cidos, que refleje la realidad de las tareas, y que esté sometido a conti­nuas revisiones, para adaptarse a los cambios y exigencias, que permitan entregar un servicio de alta calidad y excelencia. Pare ello contar con personas comprometidas y compe­tentes, que sepan lo que deben hacer, que posean el conocimiento, las habi­lidades la motivación y las actitudes para acompañar el desarrollo estraté­gico de la organización.

Ahora debemos pensar en un en­foque estratégico corporativo, cuya sigla SDTPCO, NOS MUESTRA LOS SEIS PASOS RELEVANTES PARA TRANFORMAR LO URGENTE A LO IMPORTANTE.

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