Desconectarse: ¿para qué?

Stephanie Hoeckledirectora / [email protected]ui.com

Es enero y los diarios y las revistas impresas, los medios digitales y absolutamente todas las redes sociales están llenos de tips, pasos, razones y trucos sobre cómo alejarse de la rutina y por qué.

Por eso decidí plantear —y plantearme— el tema desde otra perspectiva: me detengo y trato de recordar para qué era que quería tomarme unas vacaciones…

Si algo organizan muy bien las empresas, sean estas micronegocios o grandes firmas es el asunto de las vacaciones. Con asombrosa eficiencia, las empresas acostumbran hacer meticulosos planes para que no se resienta la actividad, los clientes ni siquiera lo noten y se puedan cumplir las obligaciones que marca la ley en lo laboral.

Los profesionales independientes hacen lo mismo: eligen la época del año en que están seguros de que sus clientes no los necesitarán. Algunos toman la precaución de dejar a una persona suficientemente capacitada para atender una situación imprevista que requiera una urgente reacción.

AYUDA MEMORIA

Si nos tomamos la molestia de organizar perfectamente el tiempo de vacaciones, ¿no deberíamos ahora empeñarnos en aprovecharlas al máximo?

Podríamos preparar una lista como esta, con preguntas que nos ayuden a recordar las expectativas que teníamos en relación con nuestras vacaciones y los planes que habíamos trazado:

Personales: ¿Me sentía exhausta con el típico aumento de trabajo de los últimos meses del año y ansiaba poder dormir sin preocupaciones? ¿Ya no me quedaba tiempo para practicar mi deporte favorito o divertirme? ¿Les había prometido a mis hijos llevarlos a un lugar o acompañarlos en actividades especiales de verano? ¿Soñaba con tener más tiempo para estar con mi pareja? ¿Extrañaba sentarme a charlar y reír con mis amigos? ¿Quería darme el placer de hacer un viaje especial, después de haber trabajado tanto y tan bien durante tantos meses?

De salud: ¿Necesitaba unos días tranquilos para una cirugía programada que ya no puedo seguir postergando? ¿Tenía chequeos médicos pendientes? ¿Estaba empezando a padecer síntomas serios de estrés y el médico me había indicado reducir el ritmo de mis actividades por un tiempo?

Profesionales: ¿Estaba planeando aprovechar las vacaciones para empezar la redacción de mi tesis de postgrado? ¿Quería tiempo para pensar detenidamente —sin urgencia ni cansancio— en cuáles eran las nuevas habilidades que debía aprender para seguir avanzando en mi carrera y no estancarme?

Laborales: ¿Sentía que debía hacer una larga pausa luego de una intensa y exitosa campaña para poder volver con ideas frescas? ¿Pensaba que necesitaba un tiempo libre para pensar si me convenía seguir en la misma empresa o explorar nuevas posibilidades laborales? ¿Sabía que este era el momento ideal del año para ausentarme sin que se resienta mi negocio?

ACTUAR EN CONSECUENCIA

La lista anterior no es solamente para reflexionar, sino también para escribir las respuestas. Escribir lo que pensamos es un ejercicio que nos permite tomar consciencia y comprometernos con unaacción. Del mismo modo que redactamos las metas y las estrategias de la empresa durante el año, podemos registrar nuestros planes de vacaciones.

Solo luego de “comprometernos seriamente” a aprovechar al máximo nuestros merecidos días libres, cobran algún sentido los innumerables tips de “cómo lograr desconectarnos”.

Hay por lo menos tres aspectos para los que deberíamos tener una estrategia pensada con anticipación: sustituto, conexión y comunicación.

TIPS

Sustituto: las personas mejor organizadas, sean gerentes o sean profesionalesindependientes, tienen la precaución de designar a otra persona que tendrá las habilidades y el poder de atender satisfactoriamente cualquier situación que se presente durante nuestra ausencia. Nuestros clientes o el staff sabrán de antemano quién es la persona que quedará a cargo y cómo podrán contactarla. Es importante saber elegir a alguien que pueda desempeñar el rol casi como lo haría una misma. No puede ser muy diferente, ni en la solvencia para atender los asuntos de trabajo ni en el trato con las personas.

Conexión: evitemos repetir la frase: “Cualquier cosa, enviame un mensaje”. Ya todos están enterados de que es época de vacaciones, ya designaste, responsablemente, a la persona que atenderá tus tareas. Nadie necesita romper ese acuerdo… Hacerlo sería una falta de respeto, por parte del otro, y una falta de profesionalismo, de tu parte. Es aconsejable evitar temporalmente a los contactos laborales de todas nuestras redes sociales: no verlos ni recibir notificaciones de sus actividades nos permitirá realmente descansar, aprovechar mejor el tiempo y, por qué no, ser felices.

Comunicación: tu familia, tus amigos, tu tutor de tesis, tus compañeras de deportes, tu médico, en fin, todas las personas con las que planeabas —¡y ansiabas!— pasar más tiempo deben enterarse, con anticipación, de tus fechas exactas de vacaciones. De esta manera, ellas también podrán organizar sus horarios para poder dedicarte tiempo. Y para comentar las maravillosas fotos que subís a las redes sociales.

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