Desidia

¿Qué sentido tiene correr cuando estamos en la carretera equivocada? Proverbio alemán.

Por Lauro Ramírez 
Socio del Club de Ejecutivos 

Es habitual en nuestros países con frágil institucionalidad que un cambio de gobi­erno implique comenzar todo de nuevo.

En ese sentido, hay que reiterar que esta costumbre tiene nefastas consecuencias para el desarrollo de la nación, en lo que implica pérdida de tiempo y recursos.

Lamentablemente, los organismos internacionales que proveen repetidas consultorías, muchas veces no advierten que el estudio, en tal ámbito, ya existe y el diagnóstico no hace falta repetir.

Un hábito parecido es la desidia. Simple­mente dejar pasar, dejar caer, poner la ma­quinaria en punto muerto y vivir aprovechan­do los beneficios y acomodos del cargo.

Los asuncenos recordarán que hubo una campaña para disminuir los accidentes de motos, que en su conjunto repre­sentaban un monto sideral en atención médica. La campaña dio sus frutos, y por fin prácticamente todos los que conducían sus biciclos lo usaban. Con el paso del tiempo y el cambio de administraciones los controles se relajaron, lamentablemente. Y con un costo que todos pagamos.

Así podríamos ir contando “anécdotas” en muchos ámbitos, siempre en el mismo sentido. El nuevo Gobierno por asumir, tiene la posibilidad –una vez más- de no repetir estos errores. De no “dejar caer” las cosas bien hechas y continuarlas. Aunque depende siempre de los actores que sean puestos en el liderazgo de las distintas esferas, también es cierto que el Presidente electo tiene que bajar líneas y orientar las actuaciones de sus subordinados, como Administrador general del país.

Esperamos una continuidad beneficiosa y no una desidia triste que permita la pérdida de algunos logros impor­tantes que necesitamos mantener.

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