Dulces hechos con amor e ingenio

Los bombones que endulzan el alma

Camila Mongelos

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Ser madre, trabajar fuera y estudiar, son tareas suma­mente exigentes, física y emocionalmente, pero no cortan las ganas de emprender y desarrollar el sueño de contar con un negocio propio.

Ele Poppins nació gra­cias a esas ganas, es un emprendimiento gas­tronómico que ofrece una gran cantidad de op­ciones, principalmente dulces. “Me gusta y apa­siona mucho la gastro­nomía, principalmente la repostería y vi en ella la posibilidad de generar una fuente de ingresos extra de manera inde­pendiente”, comentó, Rocio Ramírez, propie­taria de Ele Poppins.

 

 

Los chocolates y bombones artesanales son sumamen­te solicitados, últimamente las personas buscan una combinación de calidad y sabor hogareño.

Ele Poppins ofrece una gran variedad de los mis­mos, con el toque artesanal y sin conservantes. “Conta­mos con cajitas de bombo­nes surtidos, con distintos rellenos tales como, dulce de leche, con almendras, nuez, crema de limón, licor de café y otros, todos he­cho artesanalmente y con mucho amor”, mencionó Ramírez.

 

La emprendedora, detalló que cuentan con precios bastante accesibles. “Los chocolates tenemos desde G 1.500 a G 7.000 y el pie de limón lo podes saborear desde G 7.000 en tamaño individual y G. 35.000 ta­maño mediano. Contamos también con distintas op­ciones dependiendo de la ocasión, para el festejo del Día de la Madre ofrecimos canastas con productos surtidos, cajas de bombones con presentaciones especia­les, por ejemplo”, indicó.

En respuesta al por qué escogió el peculiar nom­bre, explica la propietaria: “Ele Poppins es un nom­bre que inspira magia y fantasía, es una combina­ción entre el nombre de mi hija Elena y la clásica película Mary Poppins que surgió luego de verla una tarde. Es un nombre atractivo y fácil de recor­dar, con estilo vintage”.

METAS

Una de las principales metas que sueña alcan­zar es la de contar con un local propio. “Tener una tienda de repostería, en un lugar hermoso y de fácil acceso para mis clientes, ambientado ins­pirado en mi marca, bien vintage y llegar con mis productos a más personas y mantener la calidad de lo que ofrezco a pesar del alto costo de la materia es uno de los principales de­safios”, detalló Rocio.

Con Ele Poppins pode­mos demostrar que no hace falta un capital muy grande para emprender, ya que la propietaria mencionó que la inver­sión inicial que necesitó para dar el primer paso fue de aproximadamente G 1.000.000.

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