Egresados del colegio San José, creadores del supersushi

Luz González

lgonzá[email protected]

Roque Talavera y Masahiro Igaue se hicieron amigos ya en la época del colegio, exactamente hace 17 años atrás, con el correr de los años ese vínculo se fue for­taleciendo y, finalmente, en el 2014 decidieron ha­cerse socios y adentrarse al mundo de la gastronomía.

“Vimos una oportunidad en el auge gastronómico, la gente se animaba más a probar platos diferentes, de otras culturas”, recor­dó Roque sobre los inicios de “Onigiri”, que ofrece un variado menú donde el sushi es el principal prota­gonista.

PASO A PASO

Continuó relatando que todo empezó en la casa de Masahiro.

“Él se encargaba de la producción y yo de tomar los pedidos, contábamos con un personal a cargo del delivery. Luego de 3 meses contratamos a un ayudante de cocina, quien sigue hasta hoy con nosotros”.

EL GRAN SALTO

Un año y medio después se mudaron al local donde continúan atendiendo hasta la fecha, el cual se encuen­tra ubicado sobre las calles Emeterio Miranda 1034 e/ Lillo y Teniente Vera, fren­te al Hospital Universitario del barrio Herrera.

Actualmente emplean a un total de 7 personas y los planes a futuros están en­focados en abrir una sucur­sal y así seguir empleando mayor mano de obra para­guaya.

CALIDAD SIN IGUAL

El joven visionario destacó que “Onigiri” se distinguen por el tamaño del sushi que ofrecen.

“Realmente son gigantes al comparar con los de­más”, expresó.

DESAFÍOS

En cuanto a las barreras que tuvieron que sobre­llevar para posicionar a la marca, señaló que sin du­das el comienzo fue muy difícil.

“Literalmente entre 2 nos encargábamos de todo, sin goce de sueldo, a puro pul­món. Renunciamos a nues­tras comodidades, a las salidas y decidimos luchar por un negocio que no sa­bíamos si iba a funcionar”.

CONSEJO

Finalmente, alentó a aquellas personas que sue­ñan con emprender a que se animen a probar.

“Ningún negocio es cer­tero, es clave dedicarse, trabajar, luchar por lo que uno quiere. Nada se consi­gue fácilmente, lo verda­deramente bueno cuesta mucho”, concluyó.

También podría gustarte Más del autor