El capital intelectual como fórmula de éxito empresarial

Hoy día el mundo de los negocios está marcado por el conocimiento y por aquellos elementos que tienen incidencia  en  las  ventajas competitivas que pueda poseer la empresa. Por lo tanto, las empresas del siglo XXI que deseen  obtener  éxito  y  ventajas  competitivas, deben desarrollar el Capital Intelectual dentro de las mismas para lograr con éxito sus metas.

Uno de los retos a los que se enfrenta cualquier negocio es la diferencia de su valor de mercado con su valor dado en el Balance General. Desde el punto de vista contable, el capital intelectual no encaja en la definición de activo.  Generalmente, bajo las reglas de contabilidad, un activo debe ser tangible; debe ser adquirido en una o más transacciones, entonces tiene un costo conocido o valor de mercado.  La diferencia está marcada por “capital intelectual”, es decir, el conocimiento, el espíritu de trabajo y el aporte de valor del personal hacia los diferentes procesos de la empresa. Todo esto se traduce en el valor del capital intelectual como patrimonio y diferenciación empresarial.

En la búsqueda de la definición del “capital intelectual” se debe incluir a factores como: liderazgo en tecnología, entrenamiento actual de los empleados, impulso de la empresa en alcanzar niveles tecnológicos mejores, etc.  El capital intelectual es exactamente eso:  un activo capital que consiste de material intelectual.  Para ser considerado capital intelectual, el conocimiento debe ser un activo capaz de ser usado para crear riqueza.

Entonces, el capital intelectual incluye los talentos y habilidades de los individuos y grupos; las redes tecnológicas y sociales y el software y la cultura  que las conecta a la propiedad intelectual como patentes, copyright, métodos, procedimientos, archivos, etc.    Es decir, el esfuerzo a nivel empresarial deberá concentrarse en multiplicar el conocimiento y reconocerlo como algo que aporta valor significativo a la compañía.   Pero excluye el conocimiento e información que no está envuelva en producción o la creación de valor.

Se estima que el Capital Intelectual cambiará la manera de hacer negocios, porque contribuirá a aumentar el valor real de las empresas, y traerá  como  resultado  una transformación importante en la economía moderna, ya que el mercado se hará más competitivo, lo que a su vez se traducirá en mejor calidad de productos y  servicios y en mayor  satisfacción  para  el consumidor final, o cliente.

Algunas características que definen al capital intelectual son:

  • Tratar el conocimiento como un activo solo si es capaz de dar un retorno económico.
  • Construir capital humano al desarrollar las habilidades y competencias individuales y grupales que dan valor a los clientes.
  • Convertir el capital humano en capital estructural al organizar el intercambio y compartir el conocimiento.
  • Optimizar el capital de clientes – el valor de las relaciones con proveedores, aliados y clientes – al construir capital de marca y lealtad de clientes.
  • Usar activos de conocimiento para reducir los gastos y la carga de mantener activos físicos o para maximizar el retorno de esos activos.
  • Buscar por ventajas competitivas de innovación, customización y servicios en vez de obtenerlos de economías de escala.

Por lo menos tres características del capital intelectual dan un poder extraordinario de generar valor.  Primero, compañías que usan activos de conocimiento de manera inteligente pueden reducir los gastos y maximizar su retorno.  Segundo, es posible obtener mucho apalancamiento de los activos de conocimiento.  Tercero, el capital humano y de clientes son las fuentes principales de innovación y customización.

En conclusión, el capital intelectual es conocimiento que transforma materia prima y los convierte en más valiosos.  La contabilidad convencional no toma medidas de valor del capital intelectual, pero los mercados claramente le asignan un valor y lo recompensan.  El capital intelectual incluye talento del staff, el valor del conocimiento propietario y los procesos, y el valor de las relaciones con clientes y proveedores.

Frente a estos nuevos paradigmas, el mundo actual de los  negocios  exige gente  preparada,  motivada y comprometida con la empresa, ya que de esta forma apoyará los planes de crecimiento. Es también así que se requiere que los investigadores del área financiera estimulen al personal para  dar  respuesta satisfactoria en cuanto a medir el Capital Intelectual, lo que se traduce en el origen del valor del producto del conocimiento,  el  cual  necesita toda empresa como recurso esencial para crear valor y generar beneficios económicos.

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