El contrato de seguros y el consumidor de seguros

La convergencia entre ambas partes logra un equilibrio contractual

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La tecnología trajo consigo grandes y constantes cambios en cada una de las facetas de la sociedad. Toda la serie de creaciones e innovaciones que surgen van modificando sistemas y estructuras, de modo que lo conocido pasa a otro nivel de complejidad. En este sentido, también evoluciona la forma de relacionarse y convivir, lo que termina afectando al “feedback” social, comercial, político, entre otros.

SOCIEDAD
En conversación con el doctor Guillermo Fronciani, Director Gerente de Seguridad Seguros, comentó a 5días que “la sociedad moderna se vio avasallada por nuevas formas de tecnologías: en las telecomunicaciones, en la medicina, en la industria, en la agroindustria, en la química, que como es lógico produjo también la transformación de las sociedades mercantiles o la empresa comercial que logra producir y distribuir este cúmulo de factores tecnológicos para volcarlos al mercado masivamente”.
Mencionó que, sin lugar a dudas, una función económica importante lo constituyeron los contratos comerciales que pusieron en concreto la vigencia de los usos y practicas mercantiles salvaguardando los derechos básicos de los contratantes y agilizando su celebración ajustando sus normas reguladoras a aquellas establecidas en el derecho público y privado.

NORMAS
“Pero así como evolucionó el mundo tecnológico, y con ello la calidad de vida, evolucionaron también las normas jurídicas con cientos de leyes y normas regulatorias que necesariamente debían acompañar a las nuevas formas de convivencia”, acotó el doctor, añadiendo que sin embargo ese progreso desmedido y quizás desordenado generó a su vez nuevos y complejos conflictos que hasta la norma más moderna resulta al mismo tiempo ‘inaplicable’ a determinados actos o conflictos suscitados pues no se acomodan a la realidad del mundo de los negocios.
Esos conflictos contractuales se desequilibran masivamente cuando las relaciones comerciales descansan sobre negocios de carácter masivo y donde la fluidez comercial requiere de contratos de los tipos de ‘adhesión’ ; ‘formulados’; ‘tipos’ y sujeto a formalismos donde una de las partes de la relación (el sujeto consumidor) se ve muchas veces avasallado en sus derechos lo cual hace de este tipo de conflictos en la mayor parte de las veces ‘inevitable”, ante el desequilibrio en su poder de negociación.

CONTRATO
Fronciani explicó que dentro del complejo escenario del Derecho Mercantil, surge el contrato de seguro, un contrato de adhesión, pero de características muy peculiares y casi de tipo sui generis. Por un lado contemporáneamente la actividad aseguradora es una actividad de empresa, perfectamente organizada, controlada y administrada con parámetros que van desde el Derecho comercial, laboral, administrativo a la técnica actuarial y leyes estadísticas que se unen mutuamente para generar un complejo sistema de empresa que como tal se le da el apelativo de sui generis o muy especial.
“La convergencia de la administración, con la técnica actuarial, hizo del seguro una industria capaz de mover ratios importantes de la economía de un país pasando a ser un instrumento de primera necesidad que con la conciencia previsional despertó el interés masivo de las personas”, indicó.
Por ello, el contrato de seguro deviene de un contrato de masa por excelencia siendo así, no es extraño que se haya convertido de forma temprana en una actividad ‘regulada’ por el Estado, desde los controles administrativos, financieros y técnicos hasta la aprobación de los modelos contractuales (póliza) que redunda, básicamente en una protección al asegurado y una garantía para la protección de su patrimonio asegurable, puntualizó Fronciani.

DEFENSA
Dentro del ámbito de la industria del seguro nacional, la defensa del consumidor se encuentra garantizada por la vigencia de los regímenes que establecen las leyes, como el Libro Tercero – Capítulo XXIV del Código Civil (Contrato de Seguro) y la Ley especial 827/96 De Seguros. No obstante la Ley 1334/98 de Defensa al Consumidor, amplió y complementó el ámbito de la protección al consumidor desde una perspectiva general, y donde la amplitud de su tutela impone concluir que alcanza también a la actividad aseguradora, destacó el doctor.
“Es importante que exista ‘convergencia’ entre el interés del consumidor (asegurado) y los ‘mecanismos de defensa’ con los cuales la empresa aseguradora pueda hacer valer su aspecto contractual de manera a lograrse así un equilibrio contractual y de máxima buena fe”, concluyó.

“Es importante que exista convergencia entre el interés del consumidor y los mecanismos de defensa de la empresa”.

 

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