El empresario inquieto y la sombra del mañana

Si no estás ansioso, estás equivocado. Entrevistaste once candidatos adecuados y encontraste a la persona perfecta para el cargo. Comprendió su función y acordaron su remuneración. Lo inscribiste ante el IPS. Llegó a tiempo y cumplió en buena forma.

¿QUÉ TE INQUIETA, ENTONCES?

El futuro, eso es lo que no termina de dejarte en paz. Es que el murmullo de la experiencia pretende ponerte sobre aviso. Omitiste firmar un contrato de trabajo y muy probablemente, más tarde o más temprano, eso será un dolor de cabeza.
Generalmente, al principio el vínculo laboral se desarrolla sin mayores inconvenientes, pero ¿qué pasa cuando las cosas van mal y no hay un contrato de trabajo, bien escrito, firmado y vigente? Ocurre lo menos agradable y más costoso. Pueden, entre otras, anotarse brevemente cuatro razones por las cuales siempre es conveniente firmar un documento que estipula las condiciones de contratación y el marco de cumplimiento de las obligaciones que asumió el trabajador.

1. Salarios mayores al mínimo legal. Si bien los contratos de trabajo en principio pueden ser verbales o escritos, es importante saber que deben constar por escrito cuando la remuneración acordada sea mayor al salario mínimo legal vigente. Lo que estrictamente dice el Código del Trabajo, es que pueden celebrarse en forma verbal cuando se trate de (i) servicio doméstico, (ii) trabajos accidentales o temporales que no excedan los 90 días y (iii) contratos a obra determinada cuya duración no sobrepase los 90 días.

2. Relación alegada por el trabajador. A falta de contrato escrito se presume la existencia de la relación laboral alegada por el trabajador. Por tanto, al contar con un contrato de trabajo escrito, dicha presunción queda desacreditada y ambas partes están obligadas a cumplir el contrato de buena fe, quedando obligadas al cumplimiento de lo acordado y también a las consecuencias que surgen del acuerdo.

3. Términos y condiciones de cumplimiento del contrato. El contrato escrito permite acordar en forma clara las condiciones de la relación y facilita al empleador exigir el cumplimiento de las tareas contratadas. Siempre es importante incluir además del cargo (secretaria, auxiliar contable, asistente operativo etc.), la descripción de las tareas que comprende tal cargo. Es posible establecer en el contrato una descripción breve y no limitada de las tareas y por medio de un anexo contemplar la descripción del cargo, dicha descripción también podría quedar establecida en un manual de funciones.

En cualquiera de sus formas, es importante que dicho documento esté firmado por el trabajador. Siempre es importante incluir en el contrato cláusulas de flexibilidad en cuanto a tareas a realizar, lugar de cumplimiento de dichas tareas, horarios de trabajo y posibilidad de modificarlos y condiciones de cumplimiento de las tareas contratadas establecidas por el empleador.

4. Fecha de inicio de la relación y otros puntos relevantes. El contrato escrito sirve al empleador para demostrar la fecha cierta de inicio del contrato (y con ello la antigüedad real del trabajador), el horario de trabajo convenido y descansos otorgados. Permite sentar las bases de aquellos beneficios y otros acuerdos establecidos entre partes.

En cuanto al periodo de descanso notar que salvo excepciones, este no se encuentra comprendido dentro de la jornada de trabajo. Por ello, mas allá de que es un requisito obligatorio, es importante dejar asentado el tiempo de duración de tal descanso, de modo a evitar que el trabajador alegue una jornada de trabajo mayor a la efectivamente pactada y cumplida. En nuestra experiencia, un contrato de trabajo no necesariamente debe ser extenso y complejo, debe reunir los requisitos mínimos establecidos taxativamente en el Código del Trabajo, pudiendo incluirse cláusulas y condiciones adicionales que sean acordadas por las partes.
No es cierto que, al no contar con un contrato escrito, las condiciones de contratación serán más fáciles de modificar. Por el contrario, al no existir contrato escrito se presume la relación alegada por el trabajador y si las diferencias con éste llegan a tribunales, corresponderá al empleador demostrar que tales alegaciones son falsas.
Un buen contrato de trabajo escrito, con cláusulas flexibles, permite demostrar cual fue el acuerdo concertado con la persona y permitirá al empleador incorporar, cuando resulte sea apropiado, los cambios que requiera la relación en el correr del tiempo.

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