El escándalo de la Justicia paraguaya

Comunicado del GIAI - "Grupo Impulsor de Acceso a la Información"

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Comunicado:

Hemos podido comprobar la peor de las sospechas: nadie puede estar seguro ni confiar en el Poder Judicial. La Justicia que tenemos está en abierto contubernio con la peor de las manifestaciones políticas; y juntas están acabando con lo poco que queda de democracia. Como miembros de la sociedad civil nos duele que el paso hacia un Estado de Derecho –donde la previsibilidad junto con el carácter ético y jurídico puedan construir una sociedad más equitativa y justa- esté muy lejos de las posibilidades reales de concretarse con estos hechos.

El escandaloso trapicheo de intereses que se mueven en torno a varios casos judiciales sólo consigue desgastar la premisa de que la democracia se construye con comportamientos ejemplares y no con abiertas muestras de decadencia moral y claro sesgo delincuencial.

No es posible que un escándalo sepulte a otro escándalo y que padezcamos una democracia de injusticias, inequidades y complicidades entre jueces, fiscales y políticos mal nacidos.

El Paraguay requiere sacudirse de sus lastres. Se debe demostrar con claridad que la sociedad decente es mayoría y que reprueba estas conductas. Pretender involucrar a todos sólo busca distribuir culpabilidades cuando en verdad el acto mismo en cualquiera de sus grados debería ser sujeto de repudio, investigación y sanción.

No nos merecemos vivir en un remedo de Estado de Derecho. Este país no soporta más tanta inmundicia y reprobamos estas acciones que manchan la difícilmente conseguida democracia paraguaya.

Esperamos como Grupo Impulsor de Acceso a la información Pública (GIAI) que estos actos escandalosos no se queden en anécdotas coyunturales, sino que se transformen en actos concretos de rebeldía ciudadanía y acciones ejemplares desde las instituciones encargadas de sancionar estas inconductas.

Nuestra República no tolera más impunidad. El país requiere rectificar rumbos ante la posibilidad que la democracia agonice por complicidad, venalidad y apatía.

No es posible que un escándalo sepulte a otro escándalo y que padezcamos una democracia de injusticias, inequidades y complicidades entre jueces, fiscales y políticos mal nacidos.

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