El fideicomiso inmobiliario

Abog. Azucena Espínola DRELICHMAN Abogados

¡Atención! La próxima vez que adquiera un dúplex o un departamento en un edificio, lea bien el Boleto de Com­praventa. Probablemente, la unidad adquirida forme par­te de un patrimonio fideico­mitido.

En los últimos años, el mer­cado ha ido adoptando la fi­gura del fideicomiso sobre todo para sus inversiones en el rubro inmobiliario/cons­trucción, convirtiéndola en una herramienta muy utili­zada en la actualidad.

En nuestro país, los negocios fiduciarios se hallan regu­lados en la Ley N° 921/96 de NEGOCIOS FIDUCIARIOS, en donde se establecen las condiciones de la figura y su operativa, entre otros.

Para remarcar la importan­cia del Fideicomiso, es bueno ejemplificar un caso en con­creto. hagamos una compa­ración con un negocio simi­lar que se intente, pero que no esté sometido al Fideico­miso: supongamos que una firma Constructora denomi­nada “A” tiene un terreno y un proyecto a desarrollar, pero no cuenta con los fon­dos suficientes para su eje­cución; entonces se asocia con el Inversionista, “B”, quien le otorga los fondos necesarios para llevar ade­lante el proyecto. Así es que ambos concuerdan realizara la construcción de un edifi­cio de departamentos en el inmueble de “A”, en donde “B” invierte sumas impor­tantes de dinero. Sin embar­go, con esta asociación, “B” asume riesgos muy elevados, como por ejemplo que los acreedores de “A” embar­guen no solo el inmueble en donde se desarrolla el pro­yecto, sino todo lo que está construido en él, situación que se agravará si “A” llama a Concurso de Acreedores o le es declarada su quiebra. Ante una situación similar “B” perderá todo lo que in­virtió debido a la quiebra de “A”.

Esta situación no sucederá si se utiliza la figura del fidei­comiso en el ejemplo ante­rior, pues la conformación de un patrimonio autónomo estará afectado al cumpli­miento de la finalidad se­ñalada por el fideicomitente en el acto constitutivo, es totalmente distinto e inde­pendiente de los bienes que conforman el patrimonio de las partes que constituyen un Fideicomiso. Por tanto, el Fideicomiso constituye una ventaja para quienes deseen invertir en éste tipo de em­prendimientos.

Tal es así, que mediante el fideicomiso inmobiliario se genera la transparencia ne­cesaria y la independencia suficiente para que previo al inicio de las obras de cons­trucción se adjudiquen a los inversores, todas las unida­des a construir, que aseguren el flujo de caja que requiere el proyecto para su desarro­llo exitoso.

La flexibilidad del fideicomi­so permite así que las partes se doten de una estructura jurídica acorde a las necesi­dades del negocio, brindando transparencia y seguridad en el manejo de los fondos y es precisamente por este prin­cipal motivo, que es funda­mental la redacción de los contratos para otorgarles tranquilidad y seguridad ju­rídica al inversor, adminis­trador del emprendimiento y a los adquirentes finales de las unidades.

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