Empezó vendiendo, hoy crea productos propios

Pasión por complementos únicos

Todos en algún momento necesitamos un  objeto personalizado, ya sea para obsequiar un presente, o para nosotros mismos. Encontrar el ideal suele causar algunos problemas, ya que cuando hablamos de ‘personalizado’,  nos referimos a características especiales y específicas para que el objeto escogido signifique algo más que un simple presente para las personas.

Encontrar lo ideal para cada uno fue lo que llevó a Martha Peña González a descubrir en su interior un talento que jamás había imaginado, ya que luego de recibirse de abogada, se encontró con un desafío: el de crear. El reto llegó tras la petición de un termito por parte de una amiga, Martha encontró sumamente gratificante el poder lograr la satisfacción con algo hecho por sus propias manos.

“Decidí dedicarme al rubro de los “gift shop”, porque tenía muchas ganas de hacer regalos especiales para que la gente pueda regalar a sus seres queridos, para quienes se fijan y les gustan los detalles y frases especiales que son elegidos por ellos mismos”, comentó Martha. La emprendedora destaca el  Almacén de Rosetta como el sueño de negocio propio, al principio comprando cosas y revendiéndolas. Luego de 6 meses se dio la compra de una máquina para sublimar la que le podría permitir realizar sus propios diseños.

Entre los productos más solicitados se encuentran las tazas térmicas o las pizarras magnéticas para la heladera que van desde 50.000 a 65.000 guaraníes; las ofertas son muy variadas ya que van desde termos pequeños y grandes, almohadones con frases, organizadores de papel, pizarritas magnéticas en las que se puede escribir y borrar para pegar por la heladera entre otros productos personalizados para toda la familia.

Como una de sus fortalezas destaca el amor con el que se realizan los productos, ya que lo que más impulsa al emprendimiento es el poder encontrar en la cara del cliente la felicidad al ver su producto, y que sea justo lo que estaba

buscando, expresa Martha.  “Me encanta que la gente me cuente sus historias y el porqué de la elección de sus regalos, eso me llena de alegría”, agregó.

Como uno de sus próximos desafíos, Martha prioriza el proyecto de abrir una tienda propia, e ir creciendo día a día, pues  el mayor desafío con el que uno se encuentra en este rubro es el de cumplir con las expectativas del cliente emocionado por un producto único. Como un mensaje para los emprendedores, Martha comenta que los inicios no son fáciles, ya que un emprendimiento requiere mucho esfuerzo, dedicación y, por sobre todo, apoyo de la gente que nos rodea.

“Al principio tenía mucho miedo, pero gracias a Dios voy sumando gente que confía en el trabajo que hago, y me lo hacen saber recibiendo su apoyo y amor”, finalizó.

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