Entre un café y su planilla de excel, hablaron los números

Crónica de un Gobierno que ha prometido más de lo que ha hecho

 Claudio Sánchez

@csanchezpy

Quizás pocas veces los vea­mos a la cabeza de personas más divertidas. Los economistas suelen pasarse las horas con las narices metidas en datos y estadísticas y con la cabeza agachada sobre las pantallas de cristal líquido de sus orde­nadores portátiles aplicando comandos de acceso directo en sus planillas Excel.

Por ello cuando tienen ra­zón, es muy difícil refutar­les. Es más, cuando sueltan aquella manida frase de “los números hablan”, es así, los números definitivamente hablan y tienen esa particu­lar facultad de ser lapidarios y cortar todo ánimo de pro­longar cualquier discusión.

“Este es el único gobierno que bajó el ingreso per cápita y subió la deuda per cápita”, me dijo Víctor Raúl Benítez ayer.

Econ. Víctor Raúl Benítez.

Tiene un doctorado en eco­nomía y es profesor de la Fundación Getulio Vargas, de Brasil.

Como soy periodista y qui­se estirarle la lengua, cortó por lo sano y me mandó a “hablar con los números”. Colocó su portátil sobre la meza y la destapó con aque­lla rapidez que caracteriza a las tareas automatizadas por la constante repetición del ejercicio y dada la inmedia­tez con la que se iluminó la pantalla, supe que siempre la llevaba encendida.

El gráfico Excel, en cuyo pie rezaba “Fuente: Dgeec”, tenía estirado los datos del PIB per cápita desde el 2008 (entendí de inmediato que el objetivo era la compa­ración de Cartes con Fer­nando Lugo) hasta el 2016, mostrando que el PIB per cápita aumentó de manera constante desde US$ 2.970 en 2008 hasta US$ 4.263 en 2013, para caer hasta US$ 3.827 en 2016.

Además, la deuda por habi­tante que, entre 2008 y 2013 subió de US$ 374 a US$ 415, casi se duplica y en 2016 al­canza los US$ 714 per cápita. Esos números no solo ha­blan, son tan lapidarios que ahogan cualquier discurso populista, de aquellos que por estas épocas se recitan hartas veces al día por un mismo orador en diferentes seccionales, plazas, sets de televisión y estaciones de radio.

Con eso tuve suficiente. Casi no le presté atención cuando, cuan Nizugan ena­morado de su Cachito, sin siquiera mirarme a la cara y en un tête-à-tête con su portátil, me demostró que la deuda externa pegó un salto de proporciones desde US$ 2.295 millones en 2013 hasta US$ 5.471 millones, es decir, este gobierno sumó US$ 2.875 millones de deuda al Estado.

DEL PORQUÉ

Sin datos exactos o núme­ros concretos yo ya sabía de esto por lo que, tampo­co presté mucha atención cuando me mostró, con los mismos números de la Dgeec, que las exportacio­nes cayeron de 9,6 a 8,5 mil millones de dólares entre 2014 y 2016.

Yo lo que quería saber era el porqué de tantos números negativos para un gobierno que se ufana de ser el que más invirtió, el que más construyó y el que más gente sacó de la pobreza.

Me respondió que todo se resume en un pésimo inicio de gobierno, donde el equipo económico paró las obras públicas y generó, no solo desempleo, sino expectati­vas negativas.

Se encaró una política de financiamiento externo so pretexto de bajas tasas pero, sin proyectos concretos donde canalizar las capta­ciones. Hoy se paga semes­tralmente US$ 30 millones en intereses y la mitad de las captaciones previstas en el presupuesto del año entran­te serán para servicio de la deuda.

“Hoy sí el gobierno es Key­nesiano. Paraguay parece un campo de obras, con construcciones en todos los rincones”, me dijo, pero es­tán tocando de oído y todo se hace bajo la premisa de prueba y error y, quizás lo más importante en materia puramente económica, sin mirar el caos social, la in­seguridad, la informalidad alarmante en el mercado laboral y el espeluznante tamaño de la economía sub­terránea o la imagen que se hace de nosotros el Depar­tamento de Estado america­no y los mercados formales de Colombia y Brasil donde los cigarrillos paraguayos de contrabando son moneda corriente, lo más importan­te es que el margen es casi nulo ya, la deuda se lo ha co­mido porque la caja del Es­tado sigue recaudando solo para gastos rígidos.

Esta, que reproduzco tex­tualmente y que hace refe­rencia a uno de los tantos gráficos de su planilla, fue su conclusión:

“Finalmente… el cuadro de hoy… muestra que es un Ministerio de Hacienda cuyas proyecciones no sólo no coinciden con la reali­dad sino que además tuvo a un mismo Ministro que hace dos proyecciones to­talmente inconexas en dos años sucesivos 2015 y 2016 …. y al mismo tiempo su su­cesora tampoco la acierta… con proyecciones que supo­nen una disminución de la relación deuda/PIB que no se cumple. Es la única ges­tión nacional que sumó po­bres… 43 mil nuevos pobres como fenómeno singular, excepcional”.

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