Historia de las cooperativas (parte I)

Opinión Gerardo Stockel Drelichman Abogados

En esencia, el cooperativis­mo es un sistema socioe­conómico, por el cual un grupo de personas se asocia voluntariamente aportan­do sus bienes, servicios o productos con el fin de lo­grar beneficios para todos sus integrantes y para la comunidad en la que viven. Su principal objetivo no es el lucro sino la satisfacción de necesidades individuales y colectivas y su ley funda­mental es la igualdad entre sus miembros, pues todos tienen los mismos deberes y derechos. ¿Cómo se originó este sistema de peculiares rasgos? En el contexto de la Revolución Industrial, en pleno siglo XIX, surgen los primeros atisbos del movi­miento cooperativo, enmar­cados, en sus inicios, como entidades de ayuda mutua con orientación a conseguir bienes de consumo para sus asociados con mejores condiciones de precio o para producir y canalizar su pro­ducción hacia el mercado, fuera de toda participación de intermediarios, de tal forma a optimizar su ren­tabilidad. Entre los prime­ros grandes pensadores del movimiento cooperativo se citan al inglés Robert Owen, al francés Charles Fourier y al alemán Friedrich Wilhem Raiffeisen, quienes soste­nían que la cooperación soli­daria entre los individuos se erigía en alternativa eficaz para obtener la satisfacción de sus intereses individuales y colectivos. La primigenia bandera del movimiento cooperativo estaba repre­sentada por los siete colo­res del arco iris que aludía a la diversidad y esperanza. El rojo simbolizaba el fue­go y amor que armonizan a las personas; el naranja denotaba un amanecer de gloria; el amarillo el color del sol que brinda la luz y da calor y vida; el verde la es­peranza; el azul la ilusión; el azul marino el valor que nos mueve a buscar nuevos horizontes y el violeta que conlleva la humildad y la virtud.

En el año 1995 la Alianza Cooperativa Internacio­nal (ACI) resolvió cambiar la tradicional bandera del cooperativismo por una bandera de fondo blanco con un arco iris que se rom­pe para transformarse en palomas en vuelo.

La primera cooperativa fue creada en el año 1844 en Rochdale, Inglaterra, por un grupo de obreros de una fábrica textil conformado por 27 hombres y una mu­jer, bajo la denominación de “Sociedad de los Probos de Rochdale, aportando cada integrante una libra esterlina. Con los fondos obtenidos, estos prime­ros “cooperativistas” ad­quirieron alimentos al por mayor para destinarlos al consumo de sus familias, buscando así defender sus magros ingresos de los abusivos costos de las mer­caderías. El sistema aplica­do por estos trabajadores de Rochdale revolucionó la práctica comercial de pro­ducción y distribución de los artículos de consumo y, muy pronto, dicho sistema se extendió a otras áreas de la actividad económi­ca humana. Los beneficios y efectos de las primeras prácticas cooperativas rá­pidamente ganaron no­toriedad pública y ante los resultados evidenciados, experiencias similares, empezaron a brotar

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