La demanda de la gente

Dionisio Borda destaca en su artículo la persistencia de las distorsiones en el manejo de las institu­ciones y en el uso de los recursos, afectando a muchos compatriotas que sufren debido a la situación de pobreza y desigualdad. Estas situaciones dan lugar a demandas que se expre­san de diferentes formas, pero que son escasa­mente respondidas por causa de la debilidad de las instituciones del Estado, la crisis de los partidos políticos y la indolencia de la sociedad.

Según Borda, lo primero que la gente demanda es que se combata frontalmente la corrup­ción. Sin embargo, el sector empresarial, descarga sus críticas solo sobre los funciona­rios públicos, pero no denuncia los casos de corrupción de gran envergadura de los que algunos medios de prensa se hacen eco.

El experto comenta que, en su mayoría, los proveedores del Estado son también parte de la corrupción. En estos grandes negocia­dos están personas influyentes del sector político y los intereses personales de quienes gobiernan. La ciudadanía exige respuestas del poder de turno porque el sistema de co­rrupción del Estado ahuyenta las inversiones privadas serias, debilitan las instituciones y desmoralizan y empobrece a la sociedad.

Para Borda, existe abundante mano de obra con escasa calificación como producto de la baja escolarización y baja calidad de la educación. Se necesitan programas masivos de entrenamiento laboral que puedan for­mar a los jóvenes para el mundo del trabajo, que rindan sus frutos en el corto plazo.

Refiriéndose al mercado, Borda menciona que es necesario implementar un programa de información de calificaciones requeridas por el mercado y un sistema de intermediación laboral que sea capaz de coordinar la dispo­nibilidad de la fuerza laboral con los requeri­mientos de mano de obra de las empresas.

Otra demanda sensible es la reducción de la pobreza y la desigualdad, cada vez de mayor magnitud y los programas de transferencia de renta resultan insuficientes para paliar la situación. Los servicios públicos básicos son de baja calidad y el acceso a los mismos no es suficiente para cortar la transmisión interge­neracional de la pobreza – menciona Borda.

El Gobierno debería promover una mayor justicia social mediante una reforma tributaria para que los ricos y los sectores más poderosos paguen más impuestos como ocurre en las so­ciedades más desarrolladas. Combatir la evasión y la elusión tributaria, pero ese esfuerzo no será suficiente para recaudar más – opina el experto.

Dionisio Borda concluye en que el país cambió en los últimos tres quinquenios y no se puede seguir sosteniendo el tratamiento preferencial del sector agropecuario, ni la formalización del impuesto a la renta personal como única vía para recaudar más. Pagar el tributo no es un favor que hacemos, es una obligación tenemos todos para financiar la inversión en capital humano y físico que se necesita para aumentar la competitividad, mejorar el bienestar social y acortar la brecha entre ricos y pobres.

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