La educación no puede esperar otros 5 años

POR MCS
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Entre los desafíos de la nueva administración gubernamental la mejora de la calidad de la educación y la disminución de las brechas educativas deberían ser cuestiones prioritarias.

La educación es fundamental para desarrollo integral de las personas y para el desarrollo socioeconómico del país. En Paraguay, hemos avanzado en cobertura pero la calidad sigue siendo materia pendiente que contribuye a las desigualdades.
Para subsanar esta situación el gobierno deberá poner especial foco en educación e implementar acciones que conduzcan a mejorar el sistema educativo en su conjunto, como aumentar la inversión tanto en infraestructura educativa como en formación y capacitación de los docentes. Así también, deberá adoptar estrategias para facilitar el acceso a una educación de calidad garantizando la permanencia dentro del sistema, una educación en la que estudiar en una institución de una gran ciudad o en una del interior del país desarrolle similares capacidades.

LAS CIFRAS DE LA EDUCACIÓN
En el año 2016, se matricularon 1.265.419 alumnos dentro del sistema educativo regular, esto es 9% menor a lo registrado 5 años atrás en el 2011. Esto podría estar reflejando en parte los resultados de un proceso de sinceramiento de las instituciones educativas, aunque de igual manera la caída merece atención.
Con la gratuidad, la matriculación en la Educación Media – EM aumentó desde el 2011 al 2014, para luego decrecer, abarcando a 247.174 matriculados en el 2016. A pesar de ello, 6 de cada 10 niños y niñas que iniciaron el primer grado en el 2005, no culminaron la educación media.
El ingreso tardío y la repitencia son temas que afectan el desempeño académico y la retención del sistema. En el año 2005, más de 22.000 alumnos del primer grado tenían dos o más años que la edad oficial establecida para el mismo. Con seguridad, un importante porcentaje de ellos se quedó en el camino. Sin embargo, es de destacar que el indicador fue mejorando y la sobreedad afectaba a 8.233 alumnos del primer grado en el 2016.
Por otro lado, cada año, miles de niños, niñas y adolescentes son excluidos del sistema. Los salidos por abandono sumaron en el 2016 aproximadamente 34.000 alumnos que habiéndose inscripto en algún grado o curso del sistema educativo no lo completaron. Esto representa una deserción del 2,6%, tasa que en la educación media es de 4,1% a nivel país y 5,7% si hablamos de educación media en el área rural.

DESIGUALDADES EN EDUCACIÓN
Todos los niños, niñas y adolescentes deberían poder acceder al sistema educativo, ser formados con la misma calidad de modo a que al concluir sus estudios tengan capacidades similares que les permitan acceder en igualdad de oportunidades a empleos de calidad y formas de vida digna. Sin embargo, en el país los números también muestran desigualdades.
En el área rural, solo el 28% de los alumnos que iniciaron el primer grado en el 2005 llegaron al primer curso de la educación media, un dato que en el área urbana es de 85%. Así, en el 2016 solo 2 de cada 10 alumnos del área rural culminaron con éxito el tercer curso, 8 quedaron en el camino con menos posibilidades de mejorar su calidad de vida.
Entre los sectores también se observan diferencias. En el sector oficial, cuyos alumnos pertenecen mayoritariamente a los niveles socioeconómicos medio-bajo y bajo, 4 de cada 10 alumnos culmina la educación media, mientras que en el sector privado la tasa de egreso es aproximadamente del 100%, lo que estaría reflejando que los adolescentes no encuentran opciones en el sector oficial ni en oferta de instituciones ni en el tipo de bachillerato ofrecido.
A nivel departamental, Caazapá, Caaguazú, Concepción y San Pedro, son departamentos donde aproximadamente el 50% de la personas está en situación de pobreza, tienen altos niveles de deserción y una tasa de egreso por debajo de la registrada al nivel país.

RESULTADOS REFLEJAN DEBILIDAD EN CALIDAD
En cuanto a los resultados, la evaluación nacional de los aprendizajes del Sistema Nacional de Evaluación del Proceso Educativo – SNEPE realizada en el 2015 refleja la calidad de la educación.
El rendimiento de más del 45% de los alumnos estuvo por debajo de la media en las materias evaluadas: matemática, comunicación en castellano y comunicación en guaraní. En el área rural, donde la pobreza es mayor y la condición de guaraní parlante predomina, los alumnos presentaron en casi todos los casos menores resultados.
La evaluación por niveles de desempeño mostró que los alumnos no tienen todas las capacidades para comprender y desempeñarse apropiadamente en el entorno en el que viven: en matemáticas, 7 de cada 10 alumnos evaluados se ubicaron en los niveles I y II, es decir solo pueden reconocer conceptos matemáticos elementales y realizar operaciones básicas aplicables al entorno social. En comunicación en lengua castellana los resultados fueron similares.
Estos resultados afectan la permanencia de los niños, niñas y adolescentes en el sistema y reflejan que el mismo no está logrando desarrollar adecuadamente sus capacidades. Mejorarlos requiere sin dudas de más recursos financieros y humanos. En Paraguay, menos del 5% del PIB es destinado a educación, un dato que en Finlandia, Noruega, Nueva Zelanda y Dinamarca, países con los mejores sistemas educativos a nivel mundial, supera el 7%.
Así también, es necesaria una planificación adecuada de las acciones del corto, mediano y largo en la que la inversión en la formación y capacitación de los docentes y la mejora de la calidad del gasto en educación sean prioridades. El desafío no es seguir construyendo escuelas y colegios sino asegurarse de que estos brinden una educación integral. Solo así se podrá garantizar el desarrollo de las personas, que debe ser el fin último de todo estado.

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