LA EDUCACIÓN TÉCNICOPROFESIONAL COMO RESPUESTA A LA NUEVA DEMANDA LABORAL

Los patrones de consumo, producción y empleo creados por la cuarta revolución industrial, plantean grandes desafíos que requieren una adaptación proactiva de las corporaciones, gobiernos e individuos. La revolución tecnológica implica la existencia de un amplio espectro socio-económico, geopolí­tico y demográfico cada uno interactuando en múltiples direcciones e intensificándose entre sí como impulsores del cambio.1

Los avances tecnológicos y científicos, los des­cubrimientos generados del estudio del ADN, el desarrollo de la inteligencia artificial y con ella la robótica, la impresión 3D, elnacimiento de la biotecnología son factores que impulsan los nue­vos contextos de los empleos a mediano plazo.

Combinados, el crecimiento neto del empleo y el cambio en el conjunto de habilidades requeridas para hacerlo, hacen que la mayoría de las empre­sas se enfrenten actualmente a desafíos de reclu­tamiento y escasez de talentos, un patrón cada vez más evidente y con proyecciones negativas en el futuro.2

En las industrias, el gobierno y los individuos surge la necesidad de evitar un escenario de cambio tecnológico acompañado por escasez de empleados capacitados para tales labores ya que el desempleo masivo y el crecimiento de la desigualdad serán críticos. Esperar la fuerza de trabajo de la próxima generación para estar me­jor preparados, se torna en una solución a largo plazo cuando la realidad obliga a actuar para el hoy. Las empresas deben tomar un papel acti­vo apoyando a sus fuerzas laborales actuales a través de la recapacitación en sincronización, al mismo tiempo, los gobiernos deben crear el ambiente propicio de manera rápida para apo­yar estos esfuerzos, en especial en los países de América Latina y el Caribe, donde el cambio de paradigma es necesario porque sin ser la región más pobre del mundo, es la más desigual, cons­tituyéndose en un limitante para alcanzar el po­tencial de la región.3

EL NUEVO PARADIGMA REQUIERE CUATRO ACCIONES PRIORITARIAS.

1- Apoyar la creación de arquitecturas nacionales: interinstitucional e intersectoriales que faciliten la implementación y seguimiento de la Agenda 2030 y la integración de las tres dimensiones (económi­ca, social y ambiental).

2- Potenciar la incorporación de las ODS en los siste­mas de planificación nacional y territorial: perspec­tivas de fiscalidad, presupuesto e inversión pública.

3- Fortalecer capacidades: a través de seminarios, talleres, cursos y asistencia técnica a nivel regional, nacional y subnacional para generar un espacio permanente de estudio y debate de la Agenda 2030.

4- Desarrollar un observatorio regional de planifi­cación para el desarrollo sostenible que incluya el repositorio regional de planes nacionales de desa­rrollo.

Estas metas se presentan en un momento más que significativo para Latinoamérica, ya que el con­tinente cuenta con una población de jóvenes, de entre 10 a 19 años de edad al 2010. Este potencial humano puede convertirse en un regalo o en una carga para sus países, dependiendo de la capacidad para desarrollar las capacidades y habilidades nece­sarias para el siglo 21.

En el año 2014 se presenta el Plan Nacional de De­sarrollo de 2030, en el cual la estrategia es incidir sobre los servicios prestados y mejorarlos, con esto se busca:

– Aumento del bienestar de la población a través del mejoramiento de la eficiencia y transparencia de los servicios públicos.

– Alcanzar los estándares internacionales de cali­dad educativa (universalización del nivel 2 en prue­ba PISA y promedio en nivel 3 o más).

En este nuevo plan, se pretende mejorar las acciones que son parte de la gestión educativa. Para 2030, todos esperamos que la educación sea universal, de calidad similar para todos los habitantes del país, competitiva con los países de la región y del mundo y en condiciones de desarrolloequivalentes al Pa­raguay. Será una herramienta fundamental para la igualdad de oportunidades y la consecución de una vida digna, sin exclusiones. 4

La Población en Edad de Trabajar (PET) es nada menos que 5.460.572 (79,66%) pero por otro lado, la asistencia escolar es más elevada y supera el 90% entre los menores cuyas edades van de 5 a 14 años y declina significativamente a partir de los 15 años. Esto ocurre tanto en áreas urbanas como rurales. La causa principal de inasistencia es económica, de­clarada por el 54,4% de los varones y 43,35% de las mujeres. Pero aún hay más, en la Educación Media la franja etaria de 15 a 17 años representa el 60% de cobertura, el bachillerato profesional que compren­de la franja etaria de 15 a 17 años de edad solo cuenta con el 24% de cobertura.5

Son metas a asegurar: el acceso igualitario de todos los hombres (varones y mujeres) a una formación técnica, profesional y superior de calidad, incluida la educación universitaria. También aumentar considerablemente el número de jóvenes y adultos que tienen competencias necesarias, en particular técnicas y profesionales, para acceder al empleo, el trabajo decente y el emprendimiento. Para poder responder a las nuevas necesidades de la demanda laboral, estas metas deben ser el norte de la socie­dad toda.

(*) Paola Martínez es Lic. en Educación de las Ciencias Básicas por la UNA, asesora técnica en el proyecto Ti­kichuela Ciencias en Mi Escuela y divulgadora cientí­fica.

(1) , (2), (3) y (4) Agenda 2030 y Objetivos de Desarrollo sostenible; CEPAL 2016.

(5) Encuesta Permanente de Hogares 2016; Dirección General de Estadísticas Encuestas y Censo, DGEEC.

También podría gustarte Más del autor