La gestión logística como ventaja competitiva

Opinión | Juan Carlos Muñoz Menna| Socio del Club de Ejecutivos

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La logística es la ciencia y arte de disponer de los recursos adecuados en el momento y lugar oportuno. Se trata de responder a preguntas: qué, cuándo, dónde, cómo y a quién. Es una disciplina antigua que va mucho más allá del campo empresarial. Hunde sus raíces en lo militar y ha jugado un papel clave a lo largo de la historia en el desempeño de muchas batallas. Durante siglos, los grandes estrategas militares han mostrado su honda preocupación en todos los asuntos relativos a la logística, conscientes de que hasta el ejército más poderoso, sin suministros, acaba convirtiéndose en una legión de desesperados famélicos. Todo este conocimiento ha sido en gran parte transferido a las empresas en su empeño por conquistar los mercados.

La guerra de hoy.
Hoy en día con unos mercados internacionales totalmente conectados y con las fronteras más permeables de la historia, la gestión logística se ha convertido en aspecto crucial. Máxime cuando la diferenciación por producto es cada vez más difícil. Y la batalla de la imagen de marca y la publicidad solo puede ser jugada por los grandes jugadores. El tener la habilidad de colocar nuestro producto en el lugar y momento adecuado, a un precio asumible por nuestros clientes, pone a nuestra empresa en una posición ventajosa. No hay que olvidar que el producto que no está disponible a la hora de ser comprado, se convierte en un producto inexistente. La gestión de la cadena de suministros. No solo hay que saber hacer llegar al cliente nuestros productos, también es crucial saber abastecerse. Esto puede marcar la diferencia entre ser competitivos o no serlo. El mantener un nivel mínimo de stock, hacer un aprovechamiento total de las compras y obtenerlas al mejor precio posible es un factor clave para hacer competitiva a nuestra empresa en precios. Para lograrlo hay que crear relaciones estables y duraderas con nuestros proveedores. Comunicarles de manera inteligente qué es lo que necesitamos, para que se adapten más fácilmente a nuestras necesidades y ofrecerles los incentivos adecuados. Para recorrer un camino largo, nada mejor que contar con socios de largo recorrido. La gestión competitiva de la logística. Algunos estudios determinan que los costes totales de la logística suponen un 30% del total de los costes de la empresa y suponen un 9,25% de media sobre el precio de venta.
Muchas veces la clave no es estar en todas las batallas, sino en encarar aquellas batallas que realmente merecen la pena. Especialmente en aquellos sitios pocos rentables. La base fundamental de una gestión logística competitiva es tener bien identificados los costes operativos y saber cómo son afectadas por variables como la ubicación, el producto, forma de pago u otras como el nivel de servicio al cliente. Muchas veces unos altos costes logísticos vienen asociados a la presencia en mercados y clientes que no son realmente interesantes o que todavía no hemos encontrado una forma para poder abordarlos con una mayor rentabilidad. Para hacer esto de manera exitosa tenemos que tener claro la identidad de nuestro producto y de nuestra empresa. Cada vez que hacemos un esfuerzo para colocar nuestro producto en un canal o en punto de venta que no nos interesa, estamos desperdiciando una energía valiosísima que podría ser empleada en propósitos más adecuados. Pero en la lucha por los mercados, todos somos extranjeros. Salvo el emprendedor o visionario que quiere sacar adelante su proyecto y los que se unen a él por convicción o afinidad personal (que son una ínfima minoría), todos estamos en esto por dinero. El principal ánimo de los mercados es el lucro. Por eso hay que saber valorar los recursos ajenos. Se puede hacer un gran producto sin tener una sola fábrica. Se puede tener una gestión logística excelente sin poseer un solo camión o almacén. Algunas empresas de zapatillas deportivas, que es puntera en su segmento no tiene ni lo uno ni lo otro. Por eso tener una estrategia logística ganadora es una cuestión de conocimiento, ideas, control, información, relaciones e ímpetu.
Cuando planteamos un sistema logístico debemos de ser capaces de concebirlo no como algo fijo y monolítico, sino con un organismo vivo. Adaptable, abierto en constante búsqueda de señales de su entorno. Con un propósito. Solo así conseguiremos hacer de nuestra gestión logística una ventaja competitiva.

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