La inversión en innovación

Las tasas pasivas del sistema financiero nacional por inversión en un CDA a un año se han mantenido a un nivel del 4,7% en promedio en el último año, nivel poco atractivo que se ubica entre los más bajos de los últimos años. Entonces, si tenemos exceso de efectivo proveniente de nuestro negocio, de una herencia familiar u ahorros para invertir, ¿qué hacemos? Ante esta situación la inversión en innovación es una opción que deberíamos considerar.

INVERSIÓN EN INNOVACIÓN

En el país existe un bajo nivel de desarrollo del capital de riesgo y lo que busca este artículo realizar un breve repaso de su concepto, cómo funciona, qué ambiente necesita para desarrollarse, y con eso, incentivar a los potenciales inversores a buscar negocios innovadores en donde invertir, o potenciales emprendedores a amoldarse a los requerimientos de este tipo de inversión para tener una alternativa potable a la hora de buscar financiamiento para su negocio.

Según un estudio “capital de riesgo para la innovación: lecciones de países desarrollados”, elaborado por Luis Jiménez para la Cepal (2006), el capital de riesgo es un modelo organizativo y de financiamiento que busca, por un lado, proveer recursos de capital a empresas innovadoras y, por otro, superar las asimetrías de información y los problemas de riesgo moral (incapacidad de pago de la deuda) a los que se enfrentan quienes apoyan a empresas emergentes. Estas últimas encaran la dificultad de obtener financiamiento debido a que carecen de historial crediticio. Para superar estas barreras se proponen 3 acciones estratégicas no excluyentes entre sí: a) Incluir en la ejecución del proyecto a un administrador especialista en creación de empresas innovadoras. b) Distribuir la participación de capital entre los aportantes y el emprendedor para compartir el riesgo entre ambos. c) Fijar la liquidación en fecha preestablecida lo que obliga a la empresa a tener buen rendimiento para seguir con el financiamiento.

Ahora bien, ¿cómo sabemos si una empresa es innovadora o no? No hay respuesta única, pero se puede considerar a las que involucran la introducción de nuevas tecnologías (y cuando se menciona tecnología no quiere decir solo informática o robótica) en el proceso productivo o en el producto/servicio final. Ejemplos nacionales de las mismas hay varios, como DomoPy, Mboja’o o Guaranglish.

EL CASO DE BRASIL

En la región, Brasil exhibe los mayores niveles de inversión en investigación y desarrollo, que representa aproximadamente un 50% del PIB. Tres aspectos claves se destacan de la experiencia de Brasil: 1. La ley de innovación, que busca incentivar esta actividad y fomentar las alianzas público-privadas para llevar a cabo actividades de I+D para la creación de nuevos procesos y/o productos o servicios. 2. Los programas de apoyo de los organismos multilaterales: empleando elementos tradicionales como créditos preferenciales. 3. La creación de la Bolsa de Valores de São Paulo: creando en ella grupos de empresas “startups” en donde se comercian sus acciones.

INCENTIVOS PARA FINANCIAR INNOVACIÓN

Si bien es importante la existencia y la voluntad de invertir por parte de los capitalistas de riesgo, también es importante que el sector público genere un ambiente propicio para desarrollar el crecimiento a través de la innovación. El capital de riesgo necesita de condiciones para desarrollarse y debe enmarcarse en una estrategia de desarrollo del país, cuyo cumplimiento elevaría el crecimiento de la economía. Estos estímulos pueden materializarse a través de beneficios tributarios, por ejemplo, con la exención de pago de Impuesto a la Renta durante los primeros años de la operación, depreciaciones aceleradas de las inversiones iniciales del negocio vinculadas a I+D o créditos fiscales para apoyar al financiamiento en innovación.

Otra forma de apoyo por parte del Gobierno se puede constituir a través del desarrollo de instrumentos crediticios para financiar a nuevos proyectos, o la puesta a disposición de fondos no reembolsables que financian los estudios de factibilidad, administrados por entes especializados. Estos programas incentivan a la asociación entre el emprendedor, el empresario inversor y centros de investigación. El impulso a espacios de debate en donde se busque la conexión entre emprendedores y capitalistas o expertos de la región en innovación y nuevos negocios en donde se promueva la inversión en capital de riesgo en el país es también una forma de propiciar este tipo de inversiones.

ATERRIZANDO EN PARAGUAY

Si bien es importante conocer la experiencia exitosa de los países vecinos, se debe tener en cuenta que el tamaño de su mercado, su nivel de comercio internacional con potencias económicas como China y la Unión Europea, y otros aspectos que favorecen a la experimentación y creación de nuevos negocios innovadores.

Paraguay, un mercado pequeño para muchas de las empresas internacionales, presenta limitaciones a la hora de presentarse como un atractivo para la inversión en capital de riesgo. Sin embargo, un mercado de capitales naciente, la capacidad de innovación de nuestros jóvenes que está surgiendo gracias a las ventajas de la globalización y el incremento de jóvenes paraguayos que realizan estudios superiores en el exterior, representan ventajas para el desarrollo de nuevos negocios. En ese sentido, la clave podría estar en continuar con el proceso de fortalecimiento de la educación y de los centros de investigación de manera a formar más mentes que sean capaces de generar nuevos negocios, impulsar a nivel político la apertura real del Mercosur de manera a ampliar nuestro mercado potencial, simplificar las leyes y normativas para la apertura de empresas nuevas y, por supuesto, fomentar los espacios en donde emprendedores y potenciales inversores puedan sellar acuerdos.

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