La presión fiscal internacional de tenistas de élite

Por José Zalazar

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El Grand Slam está constituido por los cuatro mayores torneos de tenis del mundo: el Abierto de Australia, el Roland Garros, Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos. Y el común denominador del circuito son los altos impuestos.
LOS IMPUESTOS

La política fiscal de los países donde se disputan las mencionadas competencias es muy exigente. Los deportistas tienen que pagar el 50% de sus ingresos de los días que están en la capital inglesa y francesa, y el 40% en Nueva York y Melbourne, pero además, la presión tributaria puede aumentar dependiendo del país de origen. Esto se puede ejemplificar con el sonado caso del sueco Bjorn
Borg, un afamado tenista que en 1979 derrotó en la final del Roland Garros al mítico Victor Pecci, cansado de pagar hasta el 90% de impuestos debido a la presión fiscal sueca, decidió retirarse del tenis a los 26 años y emigrar a Mónaco para lanzar su propia marca de vestimenta deportiva que hasta hoy lleva su nombre. Años más tarde Borg cae en bancarrota y solicita a cada uno de los 6 millones de compatriotas suyos que le den US$ 2 para cubrir su pasivo de US$ 12 millones alegando que él puso en el mapa a Suecia. La campaña fue un fracaso y tuvo que vender la marca.

El debate entre las practicas fiscalistas o monetaristas es amplio, de eso no cabe duda, pero como se demuestra con el indiscutible éxito económico de los países en cuestión, para que haya igualdad de derechos debe primar la igualdad en las obligaciones.

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