Las 5 fuerzas para combatir al EPP

Víctor Raúl Benítez González

Profesor Fundación Getulio Vargas (Brasil)

 

El EPP es un síntoma de problemas estructurales que no serán solucionados si no se ataca la raíz –las causas- de las cosas y se pretende confrontar sólo, los efectos. ¿Acaso la experiencia con el EPP en gobiernos anteriores no ha dejado las lecciones aprendidas? Es de esperar que cada 2 a 3 meses se tenga un nuevo Ministro del Interior, pero nada va a cambiar.

Podremos echar y culpar a los secretarios de estado y a los jefes de policía, como chivos expiatorios, pero, lo más probable es que la pobreza continuará generando violencia. Los terroristas se aprovechan de la miseria de la gente. ¿Acaso se cree que eliminando a los terroristas, sin hacer lo mismo con la pobreza, se tendrá un nuevo rumbo?

Una propuesta integral supone un ataque frontal con 5 fuerzas combativas, todas ellas pueden comenzar a trabajar en escasos 5 días, en forma seria y responsable, si se les provee de recursos. Es decir plata. Los ejércitos que deberían ser movilizados son:

  1. Ejército policial – uso de la fuerza: en una sociedad de derecho, el estado es quien tiene el monopolio del uso de la fuerza. Y debe actuar en consecuencia. Nadie le puede competir en el mercado del uso de la fuerza física. Menos el EPP. El uso de la violencia, dentro del marco de la ley, es exclusividad del estado.

Sin embargo, existen sólo 25 mil policías en todo el país. Están mal entrenados. Medianamente equipados. Infectados por altos niveles de corrupción. Si los ganaderos y sojeros de San Pedro, no quieren pagar impuestos, en los niveles conforme a simulaciones presentadas en el cuadro I, adyacente, no habrá estado capaz de proteger la propiedad privada y la vida de los propietarios. La seguridad hay que pagarla. La policía necesita helicópteros armados, inteligencia de alto nivel, vehículos blindados, armas de última generación, profesionales entrenados, salarios motivadores.

Como seguramente –suponemos- dirían los propios policías, en el dilema de vencer o morir por las tierras de los sojeros o estancieros: “cuáles serían las razones objetivas y convincentes por las cuales deberíamos pelear y a veces morir -mal equipados y mal remunerados– para defender las tierras de terratenientes ricos, sojeros y ganaderos, que andan en vehículos de último modelo, que no pagan sus impuestos como debe ser, y que desprecian a los pobres, tan necesitados como las familias de los propios policías”. Todos tienen sus “costos de oportunidad”. Incluso los policías. Y saben calcular.

  1. Ejército parlamentario – nuevas leyes impositivas: los parlamentarios tienen el monopolio de las leyes, entre ellas, las impositivas. Se debe aprobar en forma inmediata -el EPP está dando la urgencia- los términos de una nueva ley que sustituya el Imagro, para cobrar impuestos, que no sea más sobre renta presunta, por declaración jurada mentirosa, para las actividades agropecuarias.

Los estancieros y productores de granos, no pueden pretender que habiéndoseles cobrado apenas US$ 15 millones en concepto de Imagro en 2012, sobre US$ 3.082 millones en total, de ingresos fiscales tributarios, se pueda proteger sus cultivos y praderas. Ellos lo saben, y si no, lo deben saber: esta plata no da ni para cambiar y reforzar los alambrados de todas sus tierras, y pretenden que el Estado cuide sus propiedades con US$ 15 millones de expensas comunes que pagan en el condominio llamado Paraguay.

El foco debe ser incrementar la presión fiscal y disminuir la evasión, para recaudar más. Es fácil hacer la prueba. ¿Por qué no piden cotización a una empresa de seguridad privada para que cuide sus estancias y sojales, a ver si le pasan un presupuesto parecido a US$ 15 millones por año? Al final de cuentas, si se hiciera una comparación -trabajando en zonas urbanas, donde está la mayor parte de la fuerza policial, los empresarios de supermercados, industrias, bancos, etc.- gastan fortunas en guardias privados, para proteger sus patrimonios. Sería bueno preguntar cuánto les cuesta. El empresario sabe que todo tiene un costo, incluso cuidar sus patrimonios.

  1. Ejército recaudador – M. de Hacienda: el Ministerio de Hacienda, que tiene el monopolio del cobro de impuestos y de aplicación de dichos fondos, debe invadir las empresas evasoras.

Para recaudar y poder pagar las cuentas que según los ministros entrantes están atrasadas en salud, educación, vivienda, compra de tierras para la reforma agraria –entre otras– reivindicaciones.

Como dijo el presidente Cartes en la AmCham, los inspectores de hacienda deben buscar algunos pomposos apellidos de los que evaden impuestos en el Paraguay, y deben tomar algún pez gordo del contrabando, para llevarlo como ejemplo a la cárcel.

No es difícil encontrar a quienes evaden impuestos en el centro de Asunción, en San Lorenzo, Luque, Fdo. de la Mora, instalando sus fiscales en las industrias que venden en negro, en el mercado cuatro donde fábricas de ropa con empleados en régimen de esclavitud ni RUC tienen, debe tomar posesión del aeropuerto de Ciudad del Este donde cada semana como mínimo un avión carguero llega con más de 100 toneladas cobrándose por kilo los encargos.

Debe instalar una fuerza de élite en Puerto Falcón para controlar los camiones con autos basura de segunda mano que llegan desde Iquique todos subfacturados. O para parar el contrabando de alimentos desde Argentina.

  1. Ejército de la seguridad social – IPS: el IPS y el M. de Justicia deben actuar sobre el aparato productivo nacional, formalizando el empleo. La mayor parte de los empleados de empresas, peones de estancia y trabajadores agrícolas, están desamparados. Los ganaderos tienen regí- menes de semiesclavitud, para con sus trabajadores. El empleo informal impregna todo el tejido social de la nación. Es importante recaudar los encargos laborales y formalizar el empleo en Paraguay.
  2. Ejército pacificador – Salud, Vivienda , Educación, etc.: los Ministerios de Salud, de Educación, conjuntamente con Senavitat, deben trabajar en equipo, como una fuerza pacificadora –en forma similar al modelo implantado en las favelas de Río de Janeiro– llevando inmediatamente remedios, atención médica, víveres, viviendas y educación a la zona.

Las mejores escuelas del Paraguay deben estar en San Pedro y Concepción. La cantidad teóricamente necesaria de USF (unidades de salud familiar) debe ser completada; y si fuera posible, incluso, programas innovadores de educación como las computadoras por niño, deben impulsarse de manera heterodoxa en la región.

El Estado debería invadir la zona con trabajadores de blanco, maestros, enfermeras, dentistas y médicos. Esa es la mejor invasión que debe ser realizada. No sólo funcionarios de verde, sino que, mejor, funcionarios estatales de blanco.

CÓMO FINANCIAR A LOS EJÉRCITOS

Los cuadros I y II (auxiliar) muestran una simulación sólo sobre la soja cultivada en el Dpto. de San Pedro. En los mismos se puede observar que si se cobrara el 10% de impuestos al rendimiento en términos de ganancia sobre la producción de soja, sin que sea renta presunta, se podría recaudar US$ 10 millones.

Luego la ganadería, podría aportar US$ 40 millones más. Total sería US$ 50 millones sólo de 2 rubros. Si se cobrara el impuesto inmobiliario, sobre 2 millones de hectáreas a precios más realistas de la tierra, la recaudación sería otra. A US$ 20 de impuesto inmobiliario por hectárea, algo irrisorio, se tendría un total de US$ 40 millones adicionales.

La baja presión tributaria y la alta evasión hacen que como dijéramos ayer: lo barato salga caro.

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