Las fintechs que se vienen

Argentina tiene en funcionamiento su primer banco digital. Es gestionado por 40 empleados y pertenece a dos poderosos empresarios, uno de ellos, el zar de los aeropuertos que acaba renovar su concesión para operar 33 terminales aeroportuarias. Este banco nació con un perfil bien definido. Brindará los mismos servicios y productos que los bancos tradicionales, tales como créditos, depósitos e inversiones, pero apuntando a un target preferencial: los jóvenes, quienes han incorporado el universo digital como una segunda naturaleza. El casi centenar de entidades bancarias convencionales del país vecino se ha puesto en alerta, sobre todo a partir de la licencia otorgada por el Banco Central Argentino a este engendro electrónico. ¿Qué hacer, cómo competir con una nueva forma de hacer finanzas? ¿Cómo reaccionarán los grandes paquidermos de la banca que como el BNA tiene 18.200 empleados, 632 sucursales y 61 anexos operativos para manejar US$ 22.000 millones en activos financieros? La pregunta, naturalmente, es meramente retórica. Volviendo la mirada a los grandes centros financieros del mundo, la realidad que manda es ésta: “Si cambia la forma de compra, cambia la forma de pago”. De ahí en adelante abre todo un mundo económico y financiero nuevo para explorar, descubrir y colonizar y que tiene ocupados a los centros de innovación más dinámicos del mundo. Uno de esos núcleos arrancó a fines de noviembre en el Barcelona Tech City, una de las vidrieras de investigación más potentes de Europa que albergó el nacimiento del denominado Payment Innovation Hub. Se trata de un emprendimiento impulsado por CaixaBank, grupo financiero minorista español; Global Payments, líder mundial en tecnología financiera; el gigante electrónico Samsung; y Arval, integrante de BNP Paribas de servicios financieros. Este cuarteto invertirá unos US$ 5 millones en los próximos dos años para analizar las frenéticas mudanzas que se producen en los hábitos de compra y pago en el mundo comercial. “Tenemos tres grandes iniciativas en marcha que trabajan alrededor de la creación de espacios cashless, los pagos invisibles y el coche conectado”, anunciaron los CEOs involucrados. Se habla de sensores en los productos, microchips implantados en forma subcutánea y una tercera opción nada despreciable: “Creemos que el coche va a ser un lugar donde se realizarán muchas acciones de compra” manifestó un vocero de Arval, que abundó: “Y cuando sea una realidad vigente, el coche autónomo se va a llenar de pasajeros que aspirarán a tener buenas herramientas de pago y ocio dentro”.
Como acostumbramos decir en este espacio, esto no es ciencia ficción. Algunas de estas modalidades de banca de vanguardia están empezando a desembarcar en el Paraguay y ya se sabe: de la cabeza de playa se pasa directamente a la invasión.
Es mejor ir preparándose.

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