Lección que deja el sistema financiero a Silicon Valley

Desde que en 2008 estallara la Gran Recesión, los términos “Banca” y “Capitalismo responsable” no han sido buenos compañeros de viaje.

Ana Botín

Presidenta del Banco Santander
Los bancos, en particular, y el Capitalismo en general, han sido objeto de numerosas críticas durante la última década. Los comportamientos irresponsables de unos pocos provocaron un trauma económico para muchos. Incluso ahora, cuando la mayoría de las economías se ha recuperado, existen muchos interrogantes sobre un sistema que ha demostrado ser volátil y que sigue percibiéndose como intrínsecamente injusto.
Pese a ese difícil entorno económico, Silicon Valley y el sector tecnológico brillan con luz propia. Un claro ejemplo es que el Nasdaq se ha multiplicado por más de cuatro desde que tocara fondo en marzo de 2009.
No sólo miramos a Silicon Valley por sus continuos avances tecnológicos, sino también por cómo los consiguen: por sus valores y su forma de organizarse. Por eso, entre otras cosas, vamos a celebrar allí nuestra reunión mensual del Consejo del Banco.
ESTRUCTURAS
Ser agile o trabajar con sprints ya forma parte del vocabulario de muchos equipos directivos o de desarrollo de productos. Y las tradicionales estructuras jerárquicas, verticales y pesadas, están siendo reemplazadas por otras más ligeras y horizontales. Conceptos como “fracasa rápido” o “disrupción” se han convertido en el mantra de muchas empresas tanto públicas como privadas. Incluso vemos proliferar tendencias como las incubadoras, el capital semilla o las firmas de venture capital, en lo que parece un intento por emular el dinamismo y los beneficios de Silicon Valley.
Por supuesto, la “Transformación Digital” es uno de los principales objetivos del Santander. Nuestros equipos me escuchan decir, una y otra vez, que debemos acelerar nuestra transformación digital, ser más abiertos, trabajar más en equipo, y contar con el talento digital necesario dentro de la casa. Todo ello para ser capaces de satisfacer las expectativas de nuestros clientes, mejorando su conocimiento digital a fin de que nuestros servicios les resulten más sencillos y útiles.
Esto no son sólo palabras: fuimos de los primeros inversores en Ripple. Y esta primavera, si nadie se nos adelanta, seremos el primer gran banco comercial en realizar transacciones internacionales, en tiempo real, basadas en la tecnología blockchain. En Europa desplegaremos próximamente un conjunto de APIs, que permitirán que de nuestros datos surjan nuevas formas de negocio y más servicios, todo con más agilidad: nos estamos convirtiendo en una Plataforma.
PRÁCTICAS
No es ningún secreto que envidiamos muchas cosas de Silicon Valley y que por eso copiamos sus mejores prácticas.
Pero… ¿hay algo que Silicon Valley pueda aprender del sector bancario?
Teniendo en cuenta los desafíos a los que se enfrenta nuestro sector puede parecer una pregunta extraña. Pero creo que la respuesta es “sí” y voy a intentar explicarme.

Banco Santander sobrevivió a la crisis financiera sin necesidad de ayudas públicas. Nuestra estructura, sólida y diversificada, demostró su resiliencia. Por supuesto que la crisis nos puso presión, como a todos, pero no caímos. Pero la sociedad pagó un alto precio cuando los gobiernos tuvieron que intervenir para salvar la economía mundial. Siendo honestos, el sector bancario no estuvo a la altura de su enorme responsabilidad.

Por eso, lo primero que tuvimos que hacer en el sector financiero cuando nos golpeó la crisis fue reconocer nuestros errores, haciendo frente a una verdad, en ocasiones, incómoda. Y tuvimos que recordarnos a nosotros mismos algunos principios básicos. Un sistema financiero sano, rentable y consciente de su responsabilidad social es aquel capaz de crear puestos de trabajo y generar oportunidades y crecimiento económico. La responsabilidad de los bancos consiste en gestionar los ahorros y los pagos de la economía, asegurando que el dinero se mueve de forma rápida, segura y eficiente, con la menor fricción posible. En nuestra mano está hacer llegar el crédito a las personas y las empresas, para impulsar su crecimiento y que puedan comprarse una casa o contratar a su primer empleado.

Para el Santander, esto significa responder a unas cuantas preguntas básicas que cualquier empresa debería abordar, como por ejemplo ¿cuál es su misión? La nuestra es contribuir al progreso de las personas y las empresas. Por supuesto que queremos obtener beneficios, pero queremos hacerlo de forma que la sociedad en su conjunto prospere con nosotros, es decir, queremos hacer las cosas de forma Sencilla, Personal y Justa.
Llegados a este punto, pensemos en el poder que tienen las empresas tecnológicas. A finales de 2017 las principales empresas del mundo por capitalización bursátil eran Google, Apple, Amazon, Facebook y Microsoft. Y este gran poder también conlleva una inmensa responsabilidad social. En muchos aspectos 2017 ha supuesto un punto de inflexión. Las encuestas muestran que, aunque las grandes plataformas tecnológicas siguen contando con el favor de la opinión pública, algo está cambiando: la confianza ya no es la de antes.(Publicación de la cuenta de LinkedIn de Ana Botín)

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