Lo que tienen en común una pollada y el crowdfunding

FUNCIONAN BAJO LA MISMA LÓGICA, COLABORAR ECONÓMICAMENTE PARA LLEGAR COLECTIVAMENTE A UN OBJETIVO

 

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La falta de canales de finan­ciación para pequeñas y me­dianas empresas, como tam­bién la pérdida de confianza en las entidades financieras durante las recesiones eco­nómicas han producido una perspectiva de mecanismos de colaboración que han ayu­dado a satisfacer las necesi­dades de una representativa parte de la población a través de lo que se conoce como financiamiento colectivo o crowdfunding de préstamo. Lo interesante de estas nue­vas alternativas de financia­ción es que su mecanismo de operación se asemeja o más bien pueden explicarse con algunas actividades colecti­vas recurrentes en nuestra sociedad, que tradicional­mente se llevan a cabo para cubrir una necesidad econó­mica, como es el caso de las polladas.

Ya que en las polladas, el organizador busca reunir la mayor cantidad de perso­nas, que previo pago de una “colaboración”, pueden de­gustar del plato. Todo con el fin de recaudar fondos para alguna causa específica. Los vecinos, amigos, familiares e interesados en la causa se unen para hacerle frente a un desafío con trasfondo económico que posiblemente de otra manera no podría ser afrontado el afectado indivi­dualmente.

Podría decirse que en el mundo de los negocios tam­bién se hacen polladas, pero con otro nombre: crowdfun­ding o financiamiento colec­tivo. El crowdfunding es una manera de obtener capital para cumplir ciertos objeti­vos empresariales que, por falta de liquidez o el riesgo que implica, no pueden ser fondeadas con recursos del sistema financiero tradicio­nal. Es así como las polladas y el crowdfunding, en el fon­do, funcionan bajo la misma lógica: colaborar económi­camente para poder cumplir colectivamente un objetivo particular obteniendo algo a cambio.

PARAGUAY

En Paraguay existe una pla­taforma de financiamiento colectivo desde el año 2015 con el nombre de Nexoos. Por un lado, esta nueva al­ternativa de financiamiento ayudó a muchas pequeñas y medianas empresas a ob­tener capital operativo para poder crecer y posicionarse en mercado cumpliendo a su vez con el pago a sus in­versores. Este es el caso de Richard Ibarra, propietario de Bicicleta Verde, que pasó de facturar G. 20 millones mensuales a un promedio de G. 80 millones mensua­les, gracias a la obtención de capital operativo a través del financiamiento colectivo como también gracias a una buena gestión administrati­va y buen manejo de los fon­dos otorgados.

En conversación con el pro­pietario de Bicicleta Verde, comentó que el financia­miento colectivo le ayudó mucho operativamente, ya que estaban empezando a incorporarse en el mercado y conseguir fi­nanciamiento relativamente barato era muy difícil. Así tam­bién alegó que gracias a esto su emprendimien­to mostró un salto en cuanto a facturación y sobre todo que les dio la posi­bilidad de abrir la primera sucursal.

En cambio, así como exis­ten casos de éxito, también se dio el caso de empresas que no terminaron cum­pliendo con el pago a sus inversionistas. Si bien existe una garantía en el finan­ciamiento colectivo para el inversionista a través de un contrato de crédito y pagaré, el inversor debe estar cons­ciente de todos los riesgos involucrados, pues su retor­no está vinculado al pago de las cuotas del préstamo por parte de la empresa.

REGULACIÓN

Es aquí donde predomina la importancia de la existencia de una regulación del financia­miento colecti­vo en Paraguay, con respecto a este punto Fer­nando Escobar, presidente de la Comisión Nacional de Valores (CNV), indicó que con la regulación, este sistema funcionará en un mercado alternativo, y si bien por su particular ope­rativa existirán los riesgos, también existirán algunos beneficios para las Pymes, como mayores oportunida­des de financiamiento for­mal e inclusión financiera, y para los inversionistas ma­yores alternativas de inver­sión, algunas de las cuales con mayor riesgo de falta de información suficiente, pero posiblemente con una mayor tasa compensatoria.

Finalmente mencionó que considera oportuno que la CNV sea la encargada en la regulación del crowdfun­ding, ya que es función de la CNV regular y supervisar todo lo relativo a ofreci­mientos de inversiones me­diante oferta pública e in­termediación de valores, y el mecanismo del crowdfun­ding esencialmente incluye todo lo anterior, aunque se trate de ofrecimientos de inversiones por montos pe­queños.

 

 

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