Los 21 hábitos de felicidad

Opinión Pilar Ibáñez La República, Colombia

 

Después de haber realizado más de 15.500 encuestas, he llegado a la conclusión que la felicidad es una “habili­dad que se desarrolla con la práctica; es encontrar la luz interna que tienes tú como ser, poder externalizarla en el aquí y ahora, dentro de un contexto o entorno”. Al ser una habilidad, es posible que al igual que al hacer ejercicio, la práctica lleve a para lograr la excelencia en la mate­ria. Así que para finalizar el año 2017 comparto 21 há­bitos para convertirte en un maestro de la felicidad: 1. Sal a dar un paseo, mejor si vas a pie. Disfruta del paisaje; 2. Ponte frente al espejo y ríete sin parar por 30 segundos; 3. Da un abrazo de corazón a corazón por 30 segundos; 4. Llama a cinco personas a darles las gracias por existir; 5. Sube el volumen y canta en la ducha; 6. Ten una cita con­tigo: arréglate y vístete para encontrarte feliz; 7. Come algo que te encante. Date un premio; 8. Pon una canción que te guste y baila por 30 se­gundos solo; 9. Aprende algo nuevo; 10. Dale una sorpresa a alguien, quien no lo espe­re de ti; 11. Hidrátate, toma ocho vasos de agua al día y come saludable; 12. Busca un olor que te guste y huélelo un rato; 13. Invierte tu dinero en experiencias; 14. Sé asertivo, di lo que piensas con mucho amor; 15. Desayuna bien, así tendrás la energía que ne­cesitas; 16. Da las gracias; 17. Entender cada situación como un gran reto; 18. Siem­pre saluda a quien encuen­tres en el camino; 19. Pega recuerdos bonitos; 20. Usa zapatos cómodos; y 21. Vive en servicio con amor. Algu­nas películas recomenda­das en materia de felicidad: Documental “I am”; docu­mental “Happy”; “Héctor, en búsqueda de la felicidad” y “Happy-Go-Lucky”. Tam­bién una invitación espe­cial para marzo de 2018: el festival de felicidad (www. happinessfestival. world), el cual se llevará a cabo en San Miguel de Allende en México, para que preparen sus male­tas hacia la felicidad. Finalizo con esta increíble historia: en 1957, según cuenta la leyen­da, en un monasterio había un Buda gigante hecho de arcilla. Debieron realizar un traslado del lugar donde se encontraba dicha estatua de arcilla. En el momento en el que decidieron moverlo, uno de los monjes oyó un rui­do. Pensando que el Buda de arcilla se había roto decidió parar y mirar lo ocurrido. El monje observó y vio que el Buda tenía una grieta, y que se podía ver una pequeña luz detrás de la arcilla. Le pareció muy extraño y por un ins­tante no quiso moverlo por miedo a que se rompiera por completo. Después de un rato de estar observándolo quiso tocarlo, y de repente empezó a agrietarse más hasta que fi­nalmente se rompió comple­tamente. Así, se dieron cuen­ta que el Buda, al que habían estado mirando por años en realidad no era de arcilla sino de oro. Muchas veces en la vida nos encontramos en la zona de confort, esa zona tranquila donde no hay cam­bios que molesten. Resulta que si se decide moverse de allí, tal vez, al igual que ocu­rrió con este Buda encontra­rá dos cosas: la primera, que tiene más potencial del que imaginaba; y lo segundo, que la felicidad está en el interior. Para comenzar el año les in­vito a que se muevan e inicien con cambiar sus hábitos y de­jar de buscar la felicidad. Pues hay que empezar a vivirla aquí y ahora.

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