LOS CRÉDITOS DE FOMENTO Y DESARROLLO

¿Debe un Gobierno tener una política crediticia? La pregunta puede causar inquietud en los circuitos financieros que se rigen por la libre oferta y demanda de dinero. Pero está lejos de nuestro interés introducir factor alguno de inestabilidad aunque sí un necesario ángulo de análisis cuando se trata de atender a sectores vulnerables con pocas o ninguna chance de obtener crédito en el circuito comercial.
Ya sabemos que el Estado intenta –con suerte diversa hasta ahora- apoyar a los pequeños productores agropecuarios, lo que deja un interrogante que habrá que ver cómo resuelve el nuevo Gobierno. Pero hoy queremos señalar tres sectores que deberían ser objeto de una política de fomento y desarrollo: créditos hipotecarios, mipymes e innovación.

Los primeros fijan su importancia en la demanda habitacional insatisfecha de un importante segmento de la clase media a la búsqueda de vivienda. Un experto español decía a 5días que un porcentaje mínimo de esta demanda es cubierto por créditos hipotecarios debido a las duras condiciones de la oferta a la que puede responder apenas una pequeña franja de la población económicamente activa. Para que esta demanda se dinamice hace falta que el Gobierno repiense su política crediticia a través de la banca estatal, fundamentalmente, el Banco Nacional de Fomento.
Lo mismo ocurre con los créditos para micro, pequeñas y medianas empresas, en especial las startups de innovación. Reportábamos la semana pasada que el 75% de los becarios paraguayos en Australia pertenecen al sector innovación. Graduados y con expectativas de inserción laboral o creación de alguna startup, ¿dónde obtendrán financiación? El peligro sería que, dados los primeros pasos, se quedaran a mitad de camino hacia ninguna parte.

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