Mecanismos para asegurar la calidad de vida después de la jubilación

 

Con miras a asegurarse una calidad de vida digna al término de la edad eco­nómicamente activa, es sumamente importante prever una fuente de in­gresos pasivos, es decir, aquellos no provenientes de una actividad laboral, como el salario que consti­tuye un ingreso activo. La economista Adriana Bock menciona que para esto es necesario tomar medidas con la suficiente anticipa­ción, eligiendo un sistema al cual adherirse, sea pri­vado o público, o diseñando alternativas para el efecto por medio de la creación de un fondo específico.

PLAN DE AHORRO

La profesional menciona que cuando alguien decide comenzar a formar un aho­rro jubilatorio, el porcen­taje de ingresos destinado al mismo varía de acuerdo con la edad de esa persona. “Por ejemplo, entre los 20 y los 40 años todavía es razo­nable ahorrar el 10%, pero a partir de los 40 lo ideal sería aumentar ese porcentaje al menos a un 15%, y a partir de los 50 años, 20% o más”, puntualiza.

COLCHÓN FINANCIERO

Bock indica que dentro de los activos que conforman el patrimonio en la etapa de jubilación, es importante que predominen aquellos capaces de producir ren­tabilidad, por ejemplo los activos financieros como bonos o CDA, ya que es­tos son fuentes de ingre­sos pasivos y, por lo tanto, aportan directamente al bienestar económico. “Es necesario contar con un ahorro que pueda destinar­se a eventuales contingen­cias, de manera que estas no fuercen a desprenderse de bienes patrimoniales”, destaca.

¿EN QUÉ INVERTIR?

La elección de las alterna­tivas de inversión dependen de varios factores, pero los principales tienen que ver con los riesgos que las per­sonas están dispuestas a asumir en las distintas eta­pas de la vida, así como la expectativa de rentabilidad que se tenga en cada una de ellas.

“Es lógico asumir que cuanto mayor es la persona, menos tiempo le queda para recuperarse de un traspié financiero, por lo tanto los riesgos que estará dispuesta a correr serán considerablemente menores”. Es por ello que indica que invertir en un negocio puede resultar más rentable que una inversión financiera como las que se puede realizar a través de la bolsa de valores, pero los riesgos que implica, así como los esfuerzos de gestión que requiere, también son considerablemente mayores en el caso de un emprendimiento.

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