“No hay que sentirse dueños, uno es solo un administrador para las futuras generaciones”

56 AÑOS DE TRAYECTORIA HACIENDO RUGIR MOTORES

Luz González

[email protected]ías.com.py

Tras terminar una maestría, a los 27 años de edad, Jorge Pecci, actual Presidente y Gerente General de Automaq, se adentra a la empresa iniciando su labor en el área comercial.

Posteriormente migró a otros departamentos de la empresa, experiencia que le permitió estar más que preparado para asumir el cargo máximo dentro de la empresa tras el fallecimiento de su padre Antonio L. Pecci en el año 2010.

UN VISIONARIO
Con 24 años de edad arribó al país con la mirada fija en un firme propósito.
Su gran determinación por adentrarse al mundo de los negocios -sin importar que el camino sea duro- daban la pauta de que Antonio L. Pecci era una persona decidida, con ideales bien claros y muy consciente de que la única clave para llegar a la cima era esforzarse al máximo.

“Papá vino de la Argentina como gerente de una fábrica de caños, residía en Ypacaraí. Tenía 3 empleos, a la mañana estaba en la fábrica, a la tardecita abría su local de electrodomésticos, -venía en colectivo hasta Asunción para llevar los electrodomésticos- y de noche, como tenía una hermosa caligrafía, hacía las facturas de la luz del pueblo de Ypacaraí”, recordó Jorge Pecci con gran admiración hacia su padre.

PASO A PASO
Es común escuchar que en la vida no existen las casualidades. Sin dudas el que la fábrica de caños, donde trabajaba Don Antonio, haya decidido mudarse a Asunción, marcaría un antes y un después.

Gracias a su venida a la capital, los orígenes de Automaq se remontan a una pequeña empresa: CIDE SRL, fundada por Pecci, la cual comercializaba varios productos desde su local ubicado sobre las calles 14 de Mayo y Presidente Franco.

Todo marchaba a la perfección, pero este hombre visionario, apuntaba a las grandes ligas.
Su sueño era representar una marca de automóviles en el país.

EL GRAN SALTO
Finalmente, el momento más anhelado por Don Antonio llegó.

“En el año 1961, Peugeot, una marca que no era conocida a nivel local, y estaba representada en aquel entonces por otra empresa, busca una distribución, y encuentra en mi padre esa posibilidad”.

Así nace Automaq, un 21 de junio de 1961, con la marca Peugeot.

En aquel entonces el mercado estaba dominado por marcas americanas, razón por la que llevaron a cabo un afanoso trabajo de distribución de esta marca francesa

Otra de las marcas con la que arrancó Automaq es “Clark”, con la cual se posicionaron como líderes en el mercado de montacargas.

CAPITAL
Para traer los primeros automóviles al país, Don Antonio necesitaba capital. El logro según cuenta Jorge, fue posible gracias a la confianza del suegro de Don Pecci, quien lo apoyo desde sus inicios.

“El capital de inicio de Automaq realmente se lo dio su suegro, mi padre fue hablar con él, y accedió a prestarle el capital inicial. Su suegro fue accionista y mi padre ponía el empleo, después, poco a poco fue comprando de él sus acciones”.

Fue así que el primer vehículo importado por la empresa fue un Peugeot 403.

HOMBRE ORQUESTA
Jorge considera a su padre un hombre orquesta, ya que cuando inició la empresa estaban a cargo de la misma solo Don Antonio y otras dos personas más.

“Él tenía que hacer de todo, buscar el auto del puerto, vender, lavar, darle servicio al cliente, todo estaba a su cargo”.

Actualmente, Automaq cuenta con 16 sucursales, y 4 principales divisiones: la división automóviles con Peugeot y Citroën, la división neumáticos con Michelin y BFGoodrinch Tires, la división agrícola con John Deere, y la división construcción con Clark, Komatsu y Bomag.

FORTALEZA
Los pilares fundamentales que hicieron posible que Automaq se consolide fuertemente en el mercado, destaca Jorge, se lo deben a los valores de vida de su padre.

Visión, trabajo, honestidad y responsabilidad son los principios firmes que quedaron impregnados en la empresa.

GENERACIONES VENIDERAS
En unos años más la tercera generación se estaría adentrando a la empresa, motivo por el que crearon un protocolo familiar.

“El gran cambio que se está dando en las empresas paraguayas es justamente éste, nosotros somos la segunda generación, para el ingreso de la tercera generación tienen que entrar a una empresa donde ya el cambio profesional está dado; no significa que los familiares no sean profesionales, significa que las personas ingresan porque la empresa necesita y tiene las cualidades y capacidades para ingresar a la compañía”.

Jorge concluyó con esta contundente frase lo que para él debe ser la esencia de las empresas familiares.
“No hay que sentirse dueño de la empresa, uno es un administrador para las futuras generaciones”, enfatizó.

 

También podría gustarte Más del autor