Perfeccionamiento de las habilidades gerenciales

Benito Barros Muñoz Ingeniero Comercial Magister en Negocios Internacionales Doctor en Administración y Economía Rector CFT Pontificia Universidad Católica de Valparaíso

En la actualidad enfrentamos situaciones de alta complejidad, vinculadas con la evolución del co­mercio, las formas de hacer las cosas, los adelan­tos tecnológicos, los cambios en el estilo de vida de la población, la modernización de los medios de comunicación, la fuerza de las redes sociales, las presiones laborales, la incertidumbre del fu­turo, la despersonalización de las relaciones y sobre todo la pérdida de confianza entre las per­sonas, sus grupos.

Todos estos elementos hacen muy compleja la gestión de los directivos, los cuales deben estar permanentemente actualizando sus herramien­tas y competencias, para trabajar en estados de stress e incertidumbre, con relación al futuro de las organizaciones y a la estabilidad de las rela­ciones con los diversos grupos de interés, llámen­se dueños, socios, proveedores, clientes, bancos, trabajadores, etc.

La necesidad creciente de perfeccionamiento y de desarrollo de nuevos conocimientos, habili­dades y actitudes, configuran el desafío para los ejecutivos y gerentes que buscan destacarse y lle­var a sus organizaciones a un plano de proyección futura, basada en la sustentabilidad financiera, en la calidad de sus procesos y en la construcción de relaciones sanas con todos los grupos de inte­rés.

LAS HERRAMIENTAS FUNDAMENTALES SON:

  1. La construcción de un perfil gerencial claro. Con las competencias, indicadores y res­ponsabilidades necesarias para la conducción de empresas en situaciones de continuo stress. Den­tro de estas competencias es necesario destacar i) el conocimiento técnico del negocio, del rubro y de sus implicancias; ii) El manejo de las comu­nicaciones impersonales, basadas en los princi­pios de asertividad, respeto y conocimiento de las personas; iii) la capacidad de inducir a los demás, en el conocimientos de los factores filosóficos de la empresa, a saber su visión, misión, políticas y el plan de desarrollo estratégico; iv) El conoci­miento cabal del marco regulatorio, es decir de todas las leyes y normas que regulan el actuar de la organización; v) la capacidad de negociación para alcanzar acuerdos en el corto plazo y sin las influencias de terceros; Vi) El liderazgo efectivo en el manejo de conflictos y de las situaciones cotidianas en la organización; vii) La capacidad para tomar decisiones y asumir compromisos en situaciones de riesgo controlado; vii) el manejo de las variables económicas y financieras en la orga­nización, el conocimiento de la ejecución presu­puestaria; y viii) la aplicación de herramientas de gestión, seguimiento, control, análisis y ajustes.
  2. El gerente moderno debe manejar las he­rramientas y modelo de evaluación inversiones, desarrollando iniciativas y proyectos, que im­pulsen el crecimiento y desarrollo corporativo. El desarrollo de nuevas iniciativas se configura en la base del crecimiento económico sostenido de las organizaciones y fundado en el principio de la diversificación y aumento de la cartera de productos y servicios.
  3. El manejo de la estrategia de gestión es fundamental en los gerentes exitosos. La in­teligencia comercial se funda en la capacidad de diagnóstico corporativo, que permite la for­mulación de diversas estrategias, formalizadas con hitos, actividades, indicadores, acciones, responsabilidades y presupuestos. Hoy por hoy, existen innumerables opciones estratégicas, las cuales deben ser adaptadas a las condicionantes del medio, y a los factores críticos internos de la empresa.
  4. El manejo de equipos de trabajo es fun­damental para alcanzar los mejores resultados, en un clima de cooperación, complementación y compromiso. Ello se logra con personas moti­vadas, con proyecciones económicas y laborales, y que perciban que sus retribuciones van de la mano con el crecimiento de la empresa. Esta es la base del empoderamiento de las personas y es la piedra angular para propiciar un ambiente de cambios y de asumir desafíos.
  5. El gerente no puede menos que compro­meterse con los resultados. La gestión financiera de una organización medida por sus indicado­res de rentabilidad, solvencia, apalancamiento, eficiencia y cobertura, no son más que cifra que dan cuenta de una gestión estratégica, basada en principios de calidad, con una mirada holística y una visión de largo plazo, que supone estar siem­pre pensando en el futuro de la organización.
  6. La base de un trabajo bien logrado, con­siste en la disposición para el mejoramiento con­tinuo, basado en los principios de la calidad, que permita la satisfacción integral de los clientes, y de esa forma, mantener una cartera estable y creciente en el tiempo. Más allá de las excelen­tes promociones y de los grandes presupuestos publicitarios, la mejor herramienta de marketing consiste en un cliente satisfecho, que fideliza su relación y recomienda a otros sus vivencias posi­tivas.

En una sociedad como la nuestra en que los conflictos son permanentes, debemos tener las personas idóneas en los cargos relevantes, para conducir a las organizaciones a un desa­rrollo permanente y entregar a la sociedad una proyección de bienestar y de satisfacción.

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