Presión fiscal justa es clave para el desarrollo

Por José Zalazar
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La economía es una ciencia social y por ende ante cualquier tópico siempre habrá al menos dos posturas y específicamente en el tema de impuestos nunca existió consenso entre fiscalismo y monetarismo, recuerda  el mundialmente reconocido periodista económico Robert J. Samuelson, en su última columna en el Washington Post del pasado martes, titulada “Recortes fiscales y crecimiento económico”.

IDEOLOGÍAS

El fiscalismo propone que el Gobierno debe confiar en la política fiscal como el instrumento principal de política macroeconómica. El monetarismo todo lo contrario y de hecho los neoliberales abogan a la no intervención del Estado en materia económica, munidos de modelos matemáticos duramente cuestionados, como la curva de Laffer, que básicamente propone que la recaudación fiscal aumentará cuando se bajen los tipos impositivos. No existe algún estudio que demuestre que la baja presión fiscal “per se” incentive el desarrollo económico de un país, tampoco lo contrario.

Lo que se sabe es que para que la aplicación de cualquier medida tributaria debe ser justa y para ello debe guardar coherencia con la realidad del país y más aún ese puente entre el Estado y sus contribuyentes llamado “confianza” debe ser fuerte caso contrario generará conflicto y se dará lugar a reclamos como el del empresariado paraguayo, que reclama recibir menos de lo que aporta al Fisco indican los analistas económicos que 5días consultó.

CONCLUSIÓN

Endeudar el país para favorecer a ciertos sectores no es un ejercicio de economía, ya que carece de comprobación empírica. Es más bien una cuestión de cinismo exacerbado, reconoce Robert J. Samuelson.

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