¿Qué hará Cartes con Fernández Valdovinos?

Haciendo uso de la única herramienta de que dispone para este caso, la Cámara de Senadores aprobó ayer un tibio documento en el cual insta al Poder Ejecutivo a iniciar el trámite previsto en el artículo 17, inc. c) de la ley 489/95 Orgánica del Banco Central del Paraguay que norma la conduc­ta del presidente de dicha entidad. En su artículo 12, la ley prohíbe al Presidente del BCP desarrollar actividades de índole político partidaria y su vio­lación es causal de cesantía por mal desempeño en sus funciones.

El debate que precedió a la sanción de la declara­ción deja al desnudo la pobreza tanto intelectual como moral que exhiben algunos de los senadores que hablaron en la sesión de ayer. Se compren­de que los oficialistas deban cerrar filas y cumplir con la consigna que seguramente les habrá llega­do de Mburuvicha Róga. Lo que es incomprensible es la miseria de sus deshilachados argumentos. Quedó claro que en su defensa corporativa, hay legisladores que no trepidan en relativizarlo todo, incluso la mismísima ley de bancos.

La foto que muestra a Carlos Fernández Valdovi­nos, presidente del BCP, instalado en el comando electoral de campaña de Santiago Peña, vistien­do una remera colorada y sentado a un metro del candidato oficialista mientras llegaban los datos de la jornada electoral, no deja lugar alguno para la duda. Hubo alegatos que ofenden la inteligen­cia. Uno dijo que Fernández Valdovinos estaba allí porque es amigo de la infancia de Peña… que es 13 años menor que él. Otro, ejerciendo alguna habi­lidad adivinatoria, adujo que el presidente del BCP fue porque ya sabía que su amigo iba a perder y fue a confortarlo. No faltó quien aseguró que era una visita de cortesía. Pero haya estado allí por la ra­zón que fuere, Carlos Fernández Valdovinos vio­ló la ley que le prohíbe participar de actividades partidarias. ¿Quién va a la platea o las populares de su club, durante un clásico Cerro-Olimpia, a hacer una visita de cortesía al amigo o, peor aún, a “sentirlo” porque su club va a perder? ¿Quién puede alegar semejante cretinada? Va para gritar los goles y, en todo caso, insultar al referí o al pre­sidente del Club.

El presidente del BCP, violó la ley a sabiendas o por descuido -como dijo algún senador-, no se disculpó y sus cuates del Senado buscaron mi­nimizar el hecho. El intento más torpe y lasti­moso en esta línea fue el que ensayó una senado­ra que no encontró mejor figura que esconder una violación dentro de otra violación similar, presun­tamente perpetrada por una fiscal. Realmente, es asombroso el grado de limitación intelectual que ostentan algunos, y algunas, de quienes se sientan en el Senado.

Hasta aquí, la anécdota. La declaración fue final­mente aprobada y girada al Poder Ejecutivo. ¿Qué hará Cartes con ese documento? El Presidente ha demostrado varias veces lo poco que le importan los votos de censura del Congreso o las exhortaciones de cualquier tipo. Cajoneó el que le enviaron sobre el ministro de la Sicom, Fabrizio Caligaris, que hasta hoy sigue en la función y mostró igual indiferencia con los que fueron emitidos sobre Humberto Peralta y Francisco de Vargas, que terminaron yéndose por otras razones.

Los que no son para nada anecdóticos son los efectos colaterales de este episodio vergonzoso, no sólo por el acto en sí sino por la defensa a ultranza del acto violatorio ejercida por integrantes del Poder Legis­lativo. No hubo una sola palabra de advertencia so­bre las consecuencias que ello podría traer a los es­fuerzos que el país está realizando para mejorar su calificación en las mediciones de riesgo. El Paraguay está muy cerca de ingresar a la categoría denomina­da “grado de inversión” en las comunidades finan­cieras internacionales, lo cual nos abriría las puer­tas a una mayor corriente de inversión extranjera. Pero las entidades que nos vigilan no pierden deta­lle. Y tienen para ello procedimientos muy estrictos. Veamos lo que establece el manual de procedimien­tos para la calificación de riesgos en entidades como Moody’s, Fitch Ratings y Standard&Poor’s. Entre un centenar de variables, todas evalúan “las posibles interferencias del gobierno o cambios en la regu­lación, cambios en políticas tributarias y mayores riesgos de incertidumbre política…”.

Que el Presidente del Banco Central esté metido hasta el cuello en una interna partidaria y al lado del candidato puesto por el Presidente de la República, no es una señal que estas entidades pasen por alto. Y hasta las autorizaría a pensar que si el presidente del ente regulador viola la ley, qué se puede esperar de los regulados. Peor panorama, para una califica­ción de riesgos es imposible imaginar.

La pelota está ahora en la cancha del Presidente Ho­racio Cartes.

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