Se decide el futuro de españa

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Nervios. Ésa es la palabra que resume todo el embrollo de negociaciones que se está sucediendo hoy, a escasas horas ya de que comience la moción de censura a Mariano Rajoy. ERC confirma que apoyará a Sánchez y el PDeCAT asegura que votará lo mismo, así que al PSOE sólo le faltarían los votos del PNV… o de Ciudadanos. El presidente del Gobierno negocia con el PNV para frenar su apoyo a los socialistas.

La moción de censura contra Mariano Rajoy va tomando cuerpo. A los apoyos de Unidos Podemos (67 diputados) y Compromís (4) se ha unido hoy de manera táctica ERC (9), que arrastraría al PDeCAT (8), que tiene decidido votar lo mismo que su socio independentista. Así lo ha anunciado hoy el diputado independentista Gabriel Rufián, en la sesión de control al Gobierno en el Congreso: “A nosotros nos hace la misma poca gracia que a ustedes [del PSOE] votar juntos, pero echar a ladrones y carceleros de Moncloa no es una opción, es una obligación”.

Esos cuatro apoyos ya cerrados, sumados a los 84 diputados del PSOE, dejan los números de Pedro Sánchez en 172, a 4 de amarrar la victoria. De ahí que resulten fundamentales los 5 votos de PNV (que no quiere elecciones exprés)… o los 32 de Ciudadanos, que sólo votaría a favor de los socialistas si el Gobierno de Rajoy le cerrara todas las puertas a las elecciones anticipadas y Sánchez se las abriera de par en par, y cuanto antes. Consciente de este escenario, Mariano Rajoy ha alertado a PNV y Cs contra el “chantaje” del PSOE.

Según ha podido saber EXPANSIÓN, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, está negociando con “todos” los partidos, con especial énfasis en el PNV. Fuentes populares aseguran que ayer se produjeron conversaciones infructuosas y que hoy siguen los contactos. Si en el resto de partidos hay nervios, en el PP hay, además, un miedo real. Por primera vez, no descartan perder.

Fuentes de La Moncloa afirman de manera categórica que “Rajoy no va a dimitir”, pero lo cierto es que ésa es una posibilidad que no se puede descartar, como medida para evitar lo que en el PP han bautizado como “Gobierno Frankenstein”. “¿Por qué iba a dimitir? ¿Porque el PSOE diga que el PP es un partido corrupto?”, enfatizan desde el Gobierno.

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