Si Steve Jobs nacía en Paraguay, Apple nunca existiría

Cinco factores influyen para que innovaciones progresen

Santiago Zavattiero

José Zalazar

prens[email protected]s.com.py

¿Si Steve Jobs hubiera nacido en Paraguay, igual existiría Apple? La respuesta es no y aquí están las razo­nes.

INNOVACIÓN

Andrés Oppenheimer en su libro “Crear o morir” establece 5 claves que todo país debe adoptar para que las mentes brillantes pue­dan desarrollar sus ideas e innovar para así fomentar la economía del conoci­miento que mueve al mun­do y que ha sacado de la miseria a países como Sin­gapur y Corea del Sur que hace 30 años eran pobres, corruptos y subdesarro­llados, hoy son potencias económicas.

SOLUCIONES

La primera clave según Oppenheimer es la crea­ción de ambientes adecua­dos. Solamente dejando de estigmatizar el fracaso se podrá efectivamente aprender de los errores, explica Rodrigo Weiber­len, fue calificado para incorporarse al programa Singularity University, la universidad no tradicional de la NASA. EEUU tiene una larga tradición de to­lerar el fracaso incluso en sus leyes. Culturalmente, las sociedades más sofis­ticadas sacan en portada a sus científicos, tecnólo­gos, mientras que en La­tinoamérica es un espacio dominado por futbolistas, políticos corruptos, etc. Esta y otras conductas de­ben cambiar para generar un ambiente adecuado.

La segunda clave es fo­mentar la educación. Ac­tualmente Paraguay está rankeado como uno de los países con peores resul­tados educativos, según el World Economic Forum, ubicándose en el puesto 137 de 139. La educación provee de los conocimientos para desarrollar pensamientos abstractos y poder mate­rializarlos, señalaba Ale­jandro De Filippis a 5días. Por lo tanto a mayor calidad educativa mejores innova­ciones habrá.

La tercera clave consiste en derogar leyes que obs­taculicen la innovación. En Paraguay desde el 2005 existe una modificación de la Ley 1630/00, de Patentes de Invenciones de propie­dad intelectual que inquie­ta a los desarrolladores.

La cuarta clave, según Oppenheimer, es la de orientar las inversiones hacia las innovaciones. En EEUU existen fondos de las universidades que son destinados exclusiva­mente a la investigación y son verdaderas incubado­ras de proyectos exitosos. Además, compañías como Intel tienen sus premia­ciones por grandes cifras a los mejores inventos en las exposiciones de ciencias.

La quinta y última clave es la de globalizar la inno­vación. Antes que pensar en fugas de cerebros hay que hablar de circulación de cerebros, dice Oppenhe­imer. Si bien es cierto que la mayoría de los investi­gadores que van becados a países primermundistas ya no retornan, lo que se debe hacer es incentivar la ida y también la venida, ya que esos cerebros encuentran lo que en sus países de ori­gen no encuentran, condi­ciones adecuadas para de­sarrollar sus ideas.

 

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