Singapur: ellos pudieron, nosotros no

Por Benjamin Fernández Bogado
Desde Singapur

 

He pasado una semana en este país de 43 kilómetros de extensión de norte a sur y 23 de este a oeste donde viven 6 millones de habitantes cuyo ingreso per cápita supera los 72 mil dólares anuales. Son de los más ricos del mundo y su PIB es superior a 400 mil millones de la divisa norteamericana. Esa cifra es superior a varios países de América del Sur de manera combinada. No lo comparamos con nada del Paraguay porque no queremos que la frustración nos impida dormir.

Las claves de su alto desarrolla,  desde la pocilga de donde emergieron en 1965 hasta hoy, pueden resumirse en una tiranía esclarecida, una enorme inversión en materia educativa incluso en sus tiempos germinales, el aprovechamiento de su ubicación estratégica, el uso de todas sus fortalezas culturales y la tolerancia cero a la corrupción y el crimen. Aquí hablan además de suerte, de haber hecho la tarea en tiempo y forma de manera tal que cuando explotó la globalización los encontró listos para competir en áreas de servicio en la zona de mayor crecimiento económico mundial. Operan el mejor puerto y aeropuerto del mundo, tienen los mejores maestros y la educación de calidad incomparable a nivel mundial, refinan petróleo, operan en el mercado financiero buscando desplazar del poder a Hong Kong. Esta gente creyó en su destino. Nosotros carecemos de ello.  No solo creen sino que hacen la mejor educación del mundo al punto de exportarlo y todo lo que operan tienen un alto grado de eficiencia. El consorcio que regula la construcción lleva levantando un millón de departamentos que los vende o alquila a su población en más del 80% de ellos. El nivel de vida es tan alto que hoy hacerse de uno de 90 metros cuadrados puede alcanzar la suma de 500 mil dólares. En el pequeño sector privado las cifras pueden superar con facilidad el millón y medio de la moneda estadounidense.

El 60% de su población  no va a la universidad sino al politécnico y las escuelas vocacionales donde luego de 2 años tienen suficiente capacidad para ingresar al mercado laboral con un salario de inicio de 2 mil dólares. Veo en el folleto que pasó por el ITV el ex ministro del trabajo Guillermo Sosa quien no solo no vio nada sino finalmente estuvo en la noticia por el sobreprecio en la compra de ruleros. Todo mal.  No llevó nada de este país que apoya  a más de 30 naciones acerca de cómo hacer centros vocacionales exitosos. Nosotros creemos que es cuestión solo de equipamiento cuando la cosa es más compleja que todo eso: debemos querer ser otra cosa que referencias de la corrupción, el desorden y el robo. Estos tienen menos de 4% de desempleo juvenil con este tipo de formación. Créanme no sé si saldremos de esto con lo que venimos haciendo y con las prioridades que tenemos.

No hay área de la acción económica donde no hayan sido eficientes. Tienen un Estado altamente eficaz, un sector privado agresivo sin temor al mundo y una población altamente educada. Tienen grandes retos aunque conquistar como las libertades individuales, pero ciertamente con la expectativa de tener un ingreso per cápita de 130 mil dólares para dentro de 12 años todo eso podrá ser conquistado. Si aplicáramos los estándares de Singapur a la función pública no se salva casi nadie de acabar colgado o fusilado.

Singapur el país más rico del mundo salió de la pobreza extrema en menos de 50 años. Nosotros con 35 años de un dictador torpe, sin educación y que se extasió en el poder con una inversión en educación del 1% y, aun peor con una democracia que está a punto de alcanzar el mismo tiempo de duración que no da esperanzas ni ilusión, puedo decir que este país lo hizo con trabajo, esfuerzo y convicción. Ellos quisieron ser otra cosa. Su gente vive bien, son prósperos, limpios, ordenados y educados. A ellos les va muy bien y a nosotros muy mal. Es tiempo de rebelarnos contra nuestros mandatarios incapaces y venales y buscar ser una cosa distinta que la ciénaga donde vivimos.

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