Spa de manos y pies inició desde visitas casa por casa

Una pasión que emergió tímidamente representó independencia económica para una mujer que puso toda su valentía para eri­girse como una emprende­dora a pura garra.

Desde hace años, Soledad Martí viene dedicándose a dejar las manos femeninas con el mejor aspecto posi­ble.

Especializada en trata­miento de manos y pies, realizaba visitas casa por casa, hasta que se animó a invertir en un local des­de donde puede recibir a las clientas que conocen el valor de su trabajo. Hoy, Sol Smarte es un local spa especializado en el cuidado de las manos y los pies.

INICIOS
Pero antes de todo eso, en el 2009 una amiga que se desempeñaba en el rubro viajaría a España y, tras no poder llevar sus herra­mientas de trabajo, se las regaló a Sol, quien se capa­cito también con ella para poder dedicarse como una profesional en el rubro.

Posterior a eso inició con los servicios puerta por puerta. Sin embargo, también trabajó para otros centros de estética en uñas, en donde capacitaba a otras personas que como ella buscaban especiali­zarse en el área.

Buscando independencia económica, con un ne­gocio propio, se animó a emprender ‘a pie’. “Hacía visitas casa por casa. Hacía cursos, actualizaciones, leyendo; hasta que cuando pude realmente, me decidí y construí un pequeño lo­cal”, comentó a 5días So­ledad. Para lograr un local propio, invirtió cerca de G. 80 millones para poder equiparlo como amerita.

 

MAMÁ EMPRENDEDORA
Siendo madre, buscando cumplir su rol de la mejor manera posible, salía de casa una vez terminadas sus labores, para poder asistir las manos de sus clientas en sus propios hogares.

“Hacer eso era muy difícil porque yo era mamá y te­nia que hacer todo prime­ro y después salir a traba­jar. Debía hacer que todo funciones mecánicamente lo mejor posible”, recordó Soledad. En medio de todo eso, lo que más la motivó fue la calidez con la que la recibían sus clientes. “La calidez con la que las personas te reciben a mi me sorprendía. Era como ser parte de cada familia que te recibía. Eso era lo que me movía. Al final era como una conversación de psicoterapeuta a la vez”, comentó.

Hoy sueña con capacitar a más personas que estén interesadas en dedicarse a ello, a aquellos que no puedan acceder a cursos por los altos costos que implica.

“Me gustaría iniciar pro­yectos con personas que necesitan capacitarse y no pueden acercarse a deter­minados estándares por el precio elevado. Quisie­ra crecer como empresa y como instituto”, finalizó la emprendedora.

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