TAMBIÉN QUIEREN VIAJAR EN PRIMERA CLASE

Si el nuevo gobierno cree contar con el Congreso para racionalizar el gasto público peca de ingenuo, para ser benévolos. Los honorables están dispuestos a secundarlo en cualquier operativo de austeridad siempre y cuando lo practique en otra parte, no en el Congreso. Pruebas al canto. Con singular celeridad, los senadores dieron trámite al expediente N° 187.830 conteniendo el proyecto de ley que deroga el artículo 198 de la ley vigente del Presupuesto General de la Nación. ¿Qué dice el artículo de marras?. “Los pasajes aéreos internacionales para el traslado de los funcionarios y el personal que prestan servicios en los Organismos y Entidades del Estado deberán adquirirse en clase económica, con excepción de los presidentes y vicepresidentes de los poderes del Estado”.

Se entiende, ¿verdad? La autora de este… proyecto es la senadora, Lilian Samaniego, quien evidentemente ya probó business AA y no quiere bajar de categoría, al igual que los demás senadores que dictaminaron por la aprobación y los que habrán levantado la mano sin chistar. Los contribuyentes paraguayos están dispuestos a pagarle a la senadora proyectista un viaje a Miami ida y vuelta en “clase económica” –como dice la ley que quiere modificar- que cuesta, promedio, US$ 800. Si quiere viajar en primera, deberá poner de su bolsillo los US$ 2.600 de diferencia. Para eso, los paraguayos le pagamos una dieta de 29.606.840 guaraníes más 3.168.000 de gastos de representación cada mes, incluidas vacaciones y aguinaldo. Exactamente, Gs. 32.774.840. A quien no le gustaría viajar en primera clase. El problema es que unos pueden y otros no. Y también están los desvergonzados que pretenden hacerse pagar el lujo por otros. Así cualquiera.

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