Trabajar más allá de nuestras fronteras

STEPHANIE HOECKLE DIRECTORA OUIOUI - [email protected]

Tuve la oportunidad de estudiar y trabajar en el extranjero. Quedarme no estaba planificado, acababa de terminar la carrera de Márketing en la universidad y como surgió una oferta laboral en el camino, no la quise desaprovechar. Sufrí, porque al principio fue difícil adaptarme a la cultura del trabajo de ese país. Si bien ya estudiaba fuera del Paraguay (lo cual me daba una ventaja), trabajar era muy distinto: implicaba aprender otros códigos, lidiar con personas y costumbres diferentes, desarrollar habilidades en un ambiente ajeno, responder a nuevas exigencias y alcanzar metas en un idioma que, en definitiva, no era el mío. Además, mis afectos estaban lejos, no tenía las mismas facilidades que hoy contamos para comunicarnos y era la única sudamericana en mi equipo. Aún así, la experiencia fue sumamente enriquecedora, tanto en lo laboral como en lo personal. ¿La repetiría? ¡Sin duda!

Trabajar en el exterior ya no suena tan raro como en otros tiempos. La expansión de los mercados y la globalización hace que ahora resulte más común trasladarse a otro país para ocupar un nuevo cargo en otra filial de la empresa, prestar un asesoramiento, abrir una nueva oficina o desarrollar un proyecto corporativo. Según un estudio de 2015 de la consultora internacional Mercer, en el que participaron 800 compañías del mundo, un 43% de ellas tuvo un incremento en sus asignaciones al extranjero y el 45% esperaba aumentar en los siguientes dos años el número de traslados de sus talentos de un país a otro.

La experiencia internacional también es hoy una de las aspiraciones de los millennials que ven, fuera de nuestras fronteras, una oportunidad única para el desarrollo de su carrera. Sin embargo, para cambiar de rumbo hay que estar bien preparados. Si estás pensando en ampliar tus horizontes o tenés alguna oferta de movilidad en tu compañía, prestá atención a estos consejos:

 

Finanzas

No todos los mercados laborales son iguales, así que lo primero que hay que cotejar es que el salario que recibas responda a las exigencias del costo de vida del país al que te traslades, ya que no hay nada peor que estar en el lugar más lindo del mundo y no poder disfrutarlo un poco. Otro punto a tener en cuenta es asesorarse sobre las reglas tributarias que imperan, ya que algunos países exigen pagar impuestos desde el momento en que uno llega a destino.

 

Documentos

Para poder trabajar tranquilos, hay que tener todos los papeles en orden y estar muy atentos a la vigencia de los mismos. Por lo general, se necesita tramitar la residencia y una visa de trabajo, que no es la misma que aquella de negocios (que otorga un plazo de hasta 90 días de permanencia). Países como Estados Unidos, Canadá y los que integran la Unión Europea han endurecido sus controles migratorios, por lo que aún con un contrato de trabajo piden una serie de documentos, datos y certificaciones. Alemania, por ejemplo, exige un registro en la policía y un certificado especial de trabajo. Si la persona va con su familia, los trámites se prolongan aún más, por lo que hay que acudir cuanto antes al consulado o embajada del país de destino para informarse y cumplir con los requisitos.

 

Trabajo

Si es una empresa la que asigna un cargo en el exterior a un empleado, habrá que negociar las condiciones de trabajo: ¿firmaré un contrato específico?, ¿pueden rescindir ese contrato?, ¿en qué moneda me pagarán el salario?, ¿seguiré aportando a mi jubilación?, ¿qué prestaciones me ofrece el seguro médico en el país de destino?, ¿qué beneficios extras tengo? son algunas de las tantas preguntas que necesitan ser respondidas antes de tomar la decisión de marcharse a trabajar afuera. Para determinadas profesiones y cargos, es necesario convalidar títulos o estudios.

 

Cultura

Aunque hables y escribas de manera fluida la lengua del país de destino, nunca está de más hacer un curso intensivo relacionado con tu rol laboral. A la vez, cada lugar tiene sus regionalismos, por lo que es útil estar al tanto de esas frases que pueden llegar a descolocarte si no las conocés. También es importante investigar sobre la cultura de cada lugar, sus fiestas patrias, feriados, comidas típicas, música, costumbres y entretenimientos. Con respecto a la jornada laboral, es imperativo manejar horarios, formas de saludo, medios de transporte, vestimenta corporativa y otros datos que te ayudarán a tener un mejor desempeño. Además, conviene saber qué vacunas son obligatorias para tomar la precaución de estar al día con ellas. Tu red de contactos puede ayudarte a obtener información de primera mano sobre la vida en el país que te espera.

 

Cambio
Trasladarse a otro destino, cambiar de trabajo, de casa, de amigos, de vida… es una decisión muy grande por todo lo que implica. Y no siempre resulta como se esperaba. Es por eso que si uno elige partir también debe ser consciente de que puede volver más tarde o más temprano. Irse previendo esa situación, definiendo algunos plazos y metas, te traerá cierta tranquilidad. Así que no olvides considerar un plan B a la hora de hacer las valijas. ¡Buen viaje!

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