Trabajar menos para producir más

 Muchos vivimos con la creen­cia de que nuestra produc­tividad en el trabajo es di­rectamente proporcional a las horas que nos dedicamos a trabajar y no es de extrañar pues durante años nos inculcaron el concepto de trabajar duro para destacarnos, alcanzar nues­tras metas y obtener un buen pasar eco­nómico.

Vivimos en un mundo donde el exce­so de trabajo está asociado a la pasión por lo que hacemos y el éxito, mientras que la necesidad de descansar es vista como un signo de debilidad. Sin embar­go, cuando logramos equilibrar nuestra vida laboral con la personal podemos ser más felices, creativos y productivos.

¿POR QUÉ TRABAJAMOS DEMÁS?

Entender por qué lo hacemos es impor­tante para cambiar hábitos. En el pasa­do, cuando una persona alcanzaba el éxito, por lo general lograba reducir su carga laboral. El dinero le traía seguri­dad y la oportunidad de disfrutar el fru­to de su trabajo. Pero hoy, mientras me­jor nos va y mejor educados estamos, es probable que trabajemos más. Una de las razones es la globalización econó­mica, que nos pide estar disponibles las 24 horas, los siete días de la semana, y ser competitivos para mantener nues­tros puestos. La tecnología también influye de forma negativa en la carga laboral, por contradictorio que parezca, pues mediante ella nuestras oficinas se vuelven portables y llevamos el trabajo a todos lados, siendo muy difícil desco­nectarnos.

LA IMPORTANCIA DEL DESCANSO

Si bien es importante trabajar largas ho­ras cuando es necesario, hacerlo todo el tiempo es contraproducente. General­mente descansamos cuando nos sobra tiempo y no cuando nos hacemos de tiempo para ello. De hecho, restamos valor al descanso definiéndolo como la ausencia de trabajo, cuando en rea­lidad es mucho más que eso. Cuando trabajamos demás nos exponemos a la fatiga crónica, que a su vez nos dificulta pensar con claridad, tomar buenas de­cisiones, concentrarnos y retener infor­mación. Además, nos hace propensos a tomar atajos en nuestras gestiones pero, por sobre todo, nos hace infelices. Cuando descansamos, restauramos la mente, nos volvemos más energéticos, desarrollamos nuestra creatividad para resolver problemas y hasta mejoramos el relacionamiento con los demás.

CÓMO OBTENER UN MEJOR

DESCANSO

La cantidad de tiempo que descansa­mos es importante, pero lo que tene­mos que buscar es la calidad de nuestro descanso, y eso no implica solo dormir o estar acostados, sino, por sobre todo, hacer descansar la mente. Nos sor­prendería saber que descansamos más cuando la mente está enfocada en acti­vidades que requieran atención y con­centración, como por ejemplo cuando practicamos un instrumento, jugamos ajedrez o practicamos hobbies.

En esos momentos, despejamos todo pensamiento que no esté relacionado y logramos apartarnos de nuestros traba­jos y preocupaciones. Hacer actividad física es también una excelente manera de descansar ya que nos relaja y desco­necta, además de brindarnos beneficios para la salud.

MEJORAR LA PRODUCTIVIDAD TRABAJANDO MENOS

Conocer nuestro biorritmo y nuestras horas más productivas nos ayuda a lo­grar más en menos tiempo. Por ejemplo, muchos creativos de publicidad, arqui­tectos y artistas son búhos y trabajan mejor por la noche. Para ellos imponer­se un horario de 8:00 a 17:00 sería un despropósito. Por el contrario, aquellos que se parecen más a las alondras de­berían arrancar temprano y aprovechar mejor cuando están descansados y con la mente despejada.

Pero como no todos tenemos la libertad de seleccionar nuestro horario de tra­bajo, una alternativa sería organizar la jornada en dos o más bloques de foco intenso alternando con intervalos de descanso, buscando realizar todo aque­llo más demandante antes del horario del almuerzo. Aprovechar el receso para alejarnos de nuestros escritorios puede resultar muy productivo, así, le daremos tiempo a la mente para disper­sarse y volveremos frescos para trabajar algunas horas más antes de ir casa.

PODEMOS LLEVAR LA VIDA QUE QUEREMOS

Lograr un equilibrio entre el trabajo y la vida personal es posible si compren­demos que el descanso y el trabajo se complementan y que ninguno funciona sin el otro. Trabajar en exceso sin des­cansar nos agota, descansar de más nos enlentece y priva de desafíos para cre­cer. Buscando espacios de descanso in­tencionalmente fomentaremos nuestra buena salud, productividad, creatividad y seremos más felices. No caigamos en el error de descansar cuando tengamos tiempo, ya que es lo que corre con más rapidez en nuestras vidas y es escaso por lo general.

REGLAS DE ORO PARA DESCANSAR

Repasemos lo que necesitamos saber para descansar bien:

– Hacernos de tiempo para descansar y defender ese tiempo para nosotros.

– Estructurar nuestros días laborales en bloques de alto rendimiento con espa­cios intermedios de descanso.

– Empezar temprano, las horas de la mañana suelen ser las más productivas.

– Buscar calidad de descanso versus cantidad, lograr desconectarnos del tra­bajo durante nuestro tiempo.

– Desconectarnos de la tecnología mien­tras descansamos, ya sea por la noche, vacaciones o un día libre.

– Distribuir las vacaciones en dos o tres momentos del año, salir de vacaciones cada seis meses es lo ideal.

– Ejercitarse regularmente.

– Dormir la cantidad de horas que el cuerpo necesita. Mientras dormimos eliminamos toxinas, consolidamos nuestros pensamientos del día y rege­neramos células.

 

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