Un nuevo libro documenta el lado no tan magnífico de hacerse rico

En una fotografía, Florian Homm, el gerente de fondos alemán formado en Harvard, que ganó y perdió una fortuna personal de más de US$ 800 millones, aparece en un burdel alemán del que había sido propietario. En otra, Imelda Marcos, la ex primera dama de Filipinas acusada de robar miles de millones de las arcas del Estado, se muestra en su apartamento de Manila debajo de un cuadro de Picasso con marco bañado en oro. Más adelante, un multimillonario chino de 43 años de edad, Huang Qiaoling, es retratado saliendo de su mansión, construida como una réplica a escala de la Casa Blanca, para dirigirse hacia su Mercedes Clase S con chofer.

MONOGRAFÍA

Docenas de viñetas igualmente exuberantes y desconcertantes llenan la monografía de 504 páginas de Generation Wealth, algo así como Generación Fortuna, (Phaidon, 2017) de Lauren Greenfield, que saldrá publicada el 15 de mayo. Esta fotógrafa que ha pasado los últimos 25 años documentando símbolos de riqueza, clase y estatus, deja entrever los hábitos de gasto de las tribus ultrarricas: los administradores de fondos de cobertura en Nueva York como ‘‘Suzanne’’, a quien Greenfield sigue durante varios años mientras intenta tener un hijo; ejecutivos de espectáculos como Brett Ratner, que se muestra en St. Barts con una tarjeta American Express Platinum pegada a la frente; industriales como el multimillonario italiano Renzo Rosso, que muestra el gimnasio en su mansión del siglo XVIII; y el ‘‘rey del tiempo compartido’’ David Siegel, quien, con su esposa Jackie, pasaría a ser el tema del documental de Greenfield, Queen of Versailles (Reina de Versalles).

FOTOGRAFÍAS

Las fotos de Greenfield, acompañadas de ensayos y entrevistas, parten de Los Ángeles en el momento en que las debutantes de Beverly Hills y los raperos de Compton intercambiaban aspiraciones culturales, y la cirugía plástica se filtraba desde las mujeres de alta sociedad envejecidas a las adolescentes obsesionadas con la imagen. Una adolescente de Malibú, fotografiada en una fiesta en la piscina tres días después de una cirugía de nariz, dice: ‘‘De mis 10 mejores amigas, seis nos hicimos algo’’.

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