Nueva terminal aérea brilla entre los tropiezos de Brasil antes del inicio del torneo continental

Al recorrer la nueva terminal aérea de São Paulo nunca se sospecharía lo difícil que es transitar por la ciudad a menos de un mes de iniciarse el Mundial de Fútbol, del que Brasil será sede el mes próximo.

 

El sol ilumina el ala del aeropuerto internacional Guarulhos, que se inauguró esta semana y está lista para recibir a los 600.000 visitantes que se estima viajarán al país con motivo del torneo internacional de fútbol que durará un mes.

 

La terminal 3, que tiene una superficie de 192.000 metros cuadrados (2,1 millones de pies cuadrados), es algo más grande que las terminales 1, 2 y 4 sumadas y tiene capacidad para recibir 12 millones de pasajeros por año. El interior, que tiene la altura de una catedral, opaca las claustrofóbicas terminales 1 y 2, construidas en 1985, que son de hormigón y cuentan con una franja de tragaluces.

 

La estructura de vidrio se destaca entre otros proyectos de transporte y estadios que permanecen incompletos. La construcción se ha retrasado debido a costos adicionales y a la muerte de trabajadores. Brasil, por otra parte, se encuentra inmerso en protestas y violentos enfrentamientos desde São Paulo hasta Rio de Janeiro, en los cuales los ciudadanos manifiestan su oposición a lo que muchos consideran un gasto público inadecuado en nuevos estadios e infraestructura en lugar de servicios de salud y educación.

 

Este parece ser el único éxito”, dijo Ricardo Gazetta, un gerente de ventas de la compañía de puntos de fidelidad Multiplus SA en São Paulo, que se embarcaba rumbo a Oporto, Portugal, en TAP SGPS SA el 13 de mayo. “Es una construcción imponente. Es enorme y bella”.

 

PROYECTOS FRUSTRADOS

Brasil no ha concretado el 45 por ciento de los proyectos de infraestructura que prometió construir cuando obtuvo el derecho a ser sede del campeonato en 2007, según un estudio de Portal da Copa 2014, un sitio web de noticias del Mundial de Fútbol, que dirige la Asociación Nacional de Arquitectura e Ingeniería.

 

La terminal aérea de ingeniería sostenible, que comprende reciclaje de agua y ventanas con filtros para el calor, se completó a tiempo y con el presupuesto asignado de 2.900 millones de reales (US$ 1.300 millones), dijo Gustavo Figueiredo, máximo responsable de operaciones de la terminal 3, en entrevista telefónica.

 

Unas 8.000 personas participaron en el proyecto y los trabajadores cavaron y perforaron 24 horas por día y los siete días de la semana. Grupo Invepar, propiedad de la compañía constructora OAS SA y fondos de pensión relacionados con el Gobierno, además de Airports Co. South África, se adjudicaron la construcción de la terminal y la operación del aeropuerto mediante un contrato a 20 años en una licitación realizada en 2012.

 

En el plano operativo ha sido un éxito desde el primer día”, dijo Figueiredo, que mencionó la instalación de escáneres que eliminaron la necesidad de empleados para el ingreso de la gente. “Todo se concentra en el pasajero, que hace su propio check-in y entra con rapidez a la sala de embarque, donde puede esperar tranquilo, sabiendo que no perderá el vuelo”.

 

 

COMENTARIO, Christiana Sciaudone

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