“Qué la gente decida”, un gran trago amargo para Cartes

Se cierra otro año del Gobierno del presidente Horacio Cartes, un período que estuvo enfocado principalmente en la búsqueda de que Honor Colorado llegue al próximo mando presidencial, cuestión que se vio truncada con la victoria que logró Mario Abdo Benítez en las internas partidarias de la ANR.

Jacqueline Torres – [email protected]
Se cierra otro año del Gobierno del presidente Horacio Cartes, un período que estuvo enfocado principalmente en la búsqueda de que Honor Colorado llegue al próximo mando presidencial, cuestión que se vio truncada con la victoria que logró Mario Abdo Benítez en las internas partidarias de la ANR.
Esta búsqueda ya arrancó con la insistencia de la reelección presidencial, una cuestión con la que Cartes insistió bastante y se blindó por mucho tiempo con la frase “Que la gente decida” y a pesar de la estructura que este propuso para estas elecciones, la gente terminó decidiendo.
SED DE PODER
En la búsqueda de perpetuar el poder por un período más, Cartes y su equipo aplicaron diversas estrategias como, por ejemplo, la presentación del proyecto de enmienda constitucional que causó tanta controversia y desconfianza en la opinión pública -debido a las diversas artimañas políticas que se vieron durante ese lapso de tiempo-, que las estrategias eran leídas por la ciudadanía y la cordura de los manifestantes se quebró y desembocó en una furia inflamable que terminó por encender el Congreso, que literalmente ardió como nunca antes lo había hecho en la historia.
Ante este escenario, al Ejecutivo no le quedó otra que dar el brazo a torcer y tragarse su soberbia.
CANDIDATO
Pero Cartes tenía un haz bajo la manga, tiempo atrás fue presionado por la ANR a incluir a más “correligionarios” en cargos públicos, acto que terminó en la afiliación del exministro Santiago Peña (con pasado liberal) al Partido Colorado. Acción clave pues más tarde éste se convertiría en figura del movimiento oficialista con miras a las elecciones internas. Estrategias que finalmente fallaron ante la victoria de Marito Abdo.
Actualmente Honor Colorado aún aguarda una respuesta del Movimiento Colorado Añetete para finalmente conformar el abrazo republicano.
TORPEZA
La analista política Estela Ruiz Díaz opinó al respecto y señaló que la búsqueda de la reelección fue la torpeza política más grande del Presidente de la República, en connivencia con Fernando Lugo y Blas Llano. “Perdió y mal. Fue su primera gran derrota política contra sus adversarios liderados por Mario Abdo Benítez y Efraín Alegre. Cartes se coronó con la derrota de su delfín Santiago Peña. La enmienda forzada fue la más clara expresión del abuso de poder que le costó muy caro en términos institucionales”, señaló.
JUGADA ARRIESGADA
Por otra parte, también se refirió al apoyo a la candidatura de Santiago Peña. “Fue otra jugada arriesgada de Horacio Cartes. Planteó un candidato demasiado exótico para la ANR, que finalmente rechazó al candidato impuesto básicamente por su filiación liberal. Cartes desconoció el peso de la tradición en un partido centenario, quiso repetir la fórmula Alliana y eso terminó por derrumbar la hegemonía que construyó estos 4 años, sometiendo a la ANR y las demás instituciones de la República, como la Corte Suprema y la Fiscalía. El Senado fue el único centro que no pudo dinamitar, porque la Cámara de Diputados era una mera sucursal del Palacio de Gobierno. Peña también cometió errores, como no demostrar una mínima autonomía ni distanciamiento de los escándalos más graves de corrupción, como el caso González Daher”, explicó.
GESTIÓN
Por otra parte, también se refirió a su gestión: “Cartes, en el inicio de su gestión, marcó distancia de la clase política. Cortó la canilla del Estado para la prebenda, tuvo una política internacional más compacta y, por supuesto, las visibles obras de infraestructura, pero su obsesión por el poder lo llevó a tirar por la borda su filosofía del “Nuevo rumbo”. Repitió las viejas prácticas del prebendarismo y el clientelismo, usó fondos públicos para seducir al funcionariado público a favor de su candidato Peña, al que paseó en cuanto acto oficial tuvo, abusando del Estado.
Quedan muchas dudas sobre el crecimiento de la deuda, criticada por la mayoría de los economistas. Hay demasiadas sospechas de corrupción girando sobre las licitaciones y, por supuesto, el absoluto fracaso en inseguridad. Pagó muy caro su soberbia y el paraguayo rechaza la soberbia. Le quedan 8 meses de gestión. Veremos si honra este tramo final de su mandato”, resaltó Estela Ruiz Díaz.

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