¿Qué cambia en América Latina? Parte I

Opinión Luis A. Fretes Carreras

 

Suele decirse que las naciones de América Latina son iguales por el lenguaje, la religión y el pasado colonial común; sin embargo cada nación tiene particularidades de cultura, idiosincrasia e historia política que las hacen diversa y hete­rogénea. Si bien, las disputas, necesidades y prioridades so­ciales, económicas y políticas son diferentes entre naciones algunos cambios en el com­portamiento político de una nación actúan como ejemplos y logran ejercer una enorme influencia simbólica en las demás sociedades de la región que luego se transforma en acción.

Esta tendencia de influen­cias reciprocas se confirma en distintas épocas históricas tales como los procesos de independencia y los regíme­nes oligárquicos en el siglo XIX, las dictaduras militares y las transiciones hacia la de­mocracia en el siglo XX y el triunfo en las elecciones de la izquierda en el siglo XXI, que se iniciaron en unos estados y prontamente se expandieron por todo el continente.

En las últimas dos décadas, esta influencia hizo que la mayoría de los gobiernos de América Latina se sumen a la “marea rosa” con una intensa retórica contra el capitalismo financiero y el imperialismo norteamericano, con las ma­sivas movilizaciones sociales y la emergencia de nuevos líderes así como el desarrollo teórico del socialismo del si­glo XXI y la implementación de políticas públicas para su­perar la desigualdad social y mejorar los servicios de salud, educación, transporte y vi­vienda.

En las últimas dos décadas América Latina se ha trans­formado. Sin embargo, los líderes y partidos de izquierda han perdido fuerza y en al­gunos casos el control de los gobiernos donde habían sido electos. Una nueva ola de in­fluencias se está expandiendo alrededor de propuestas más conservadoras y favorables al libre mercado.

ELECCIONES, INTERNET Y NUEVAS ACTITUDES

En el presente, la región asiste a un auténtico súper periodo de elecciones que sumará 27 procesos electorales entre en 2018 y 2019, de los cuales 15 países elegirán a las máximas autoridades y que, transfor­mará el mapa político de la región por imperio de las vo­tos de casi 400 millones de personas. Será el mayor even­to electoral de la región en su historia política.

Estas elecciones serán dife­rentes no solo por la cantidad de electores sino también por la composición de la sociedad que está convocada a elegir.

Sociedad menos pobre, aun­que la pobreza e indigencia aumentó, alcanzando 175 mi­llones de personas también es verdad que en poco más de una década 50 millones de personas ya integran la cla­se media según el informe Panorama Social de Améri­ca Latina. Personas que han cambiado sus preferencias y prácticas de consumo; que ac­túan en sistemas económicos que resisten la crisis interna­cional y continúan a crecer, a un ritmo menor pero cons­tante. Sociedades más urba­nas y más internacionalizadas pero también individualistas, como Esteban de Gori afirma “… individualidad construida a la velocidad de la informa­ción, de las finanzas y de las redes sociales. Demasiado preocupada por la estética, el consumo y el ascenso social”.

Parte esencial de este cambio de actitud a nivel regional es la influencia del acceso a inter­net por la población y su apro­piación en las redes sociales.


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