A PESAR DE LAS DICTADURAS

BENJAMÍN FERNANDEZ BOGADO DESDE SEÚL (COREA DEL SUR)

 Una de las cosas más difíciles de explicar para nosotros que toda­vía sufrimos la peor de la dictadu­ras – la ignorancia- es cómo países como Corea han podido transformar esos largos periodos autoritarios en valores so­bre los que hoy construyen desarrollo. Aquí todavía en la prensa se recuerda el pasado autoritario del General Park cuya dictadura sentó las bases del progreso de esta Nación por 18 años. Del modelo cooperativo en lo que asentó su gobierno dando a sus líderes locales cemento y semillas en las formas asociativas conocidas como Saemaul Un­dog. Unas villas, donde el esfuerzo co­lectivo fue construyendo esta Nación no exenta de problemas pero con resultados altamente positivos si comparamos con los nuestros de dictaduras más longevas pero con escasísimo aporte al desarrollo.

He venido a este país en varias oportuni­dades y cada vez lo veo mejor. Anoche el alcalde de Seúl mostraba números de or­gullo, como el haber alcanzando el nivel de ser una de las capitales más seguras del mundo. No hay basuras en las calles como si las vi en las ultimas ocasiones, un tránsi­to mejor ordenado y por supuesto nada de baches y con alto énfasis en las cuestiones ambientales. Ellos lo hicieron… nosotros no. No les importó que la última presiden­te Park Geun-hey fuera la hija mimada del dictador que construyó el país. Una fiscala independiente pidió 30 años de prisión para la mandataria y una multa de 110 mi­llones de dólares. Nosotros no podemos con funcionarios de rangos menores y no nos pasa por la cabeza que algún presiden­te fuera enviado alguna vez a prisión. Aquí los jueces y fiscales actúan como tales, en Paraguay tienen miedo.

Las instituciones comienzan a fun­cionar aquí independientemente del rango que tenga la autoridad. Antes recuerdo que a los malos presidentes se los mandaba a retiro por un tiempo largo como inxilio y penitencia. Entre nosotros.. quieren ser senadores con voz y voto.

Estos coreanos eran más pobres e igno­rantes que nosotros cuando iniciaron el gran cambio. Nosotros ya padecíamos Stroessner por más de 10 años cuando aquí comenzaron a enviar a sus mejores talentos al exterior. Aprovecharon el bono demográ­fico, el mismo que tenemos hoy nosotros y que es un verdadero desperdicio. Aquí están preocupados por el peligro de los fondos jubilatorios ya que los jóvenes tie­nen cada vez menos hijos y deberán echar mano a los inmigrantes de otros países.

Quieren más empuje a las pequeñas y me­dianas empresas antes que a los gigantes­cos conglomerados industriales solo los cuales se consolidó esta Nación pero que ahora a su justicia no le tiembla el pulso para castigar los hechos de corrupción y tráfico de influencias.

Ellos tuvieron guerra civil como nosotros, necesidades iguales pero invirtieron en educación y dieron valor a los grupos coo­perativos y asociados. Nosotros tenemos la mayor cantidad de asociados en ellas y que representan el 23% del PIB pero no cumplen ningún rol político ni social. Al contrario, el gobierno le aprieta con el IVA que solo sirve para incrementar el parasita­rio sistema del funcionariado. Ellos tuvie­ron dictadores pero construyeron las bases de un país diferente a pesar de que eso les fuera en contra después. Nosotros somos administrados por los mismos tributarios del sistema pero que hoy nos muestran unos resultados vergonzosos: últimos en educación y pobreza extrema que crece en números.

Aquí deberían venir los nuestros a ver cómo se hace un país a pesar de la ame­naza de desaparecer por la locura del her­mano hostil del Norte. La canciller, una mujer Kan Kyung-wha – la primera en ese cargo- nos explicó que tienen fé en desnu­clearizar la península y alguna vez lograr la reunificación. Lo hace en un pulido in­glés aprendido en la Universidad de Mas­sachusetts y con maneras suaves quizás las que necesite para convencer a propios y extraños que una Corea unida es posible. No se agita ante nada y solo tiene tiempo para exudar confianza.

Los tributarios del sistema autoritario hoy son unos demócratas que aún con proble­mas y limitaciones están construyendo afanosamente un país que hoy ya es 10 veces más rico que nosotros.

Ellos lo están haciendo… nosotros no. Cla­ramente la explicación es haber construido una educación sólida y una idea colectiva de país que mucho nos falta.


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