EL CAPITAL INTELECTUAL COMO FÓRMULA DE ÉXITO EMPRESARIAL

Hoy día el mundo de los negocios está marcado por el conocimien­to y por aquellos elementos que tienen incidencia en las venta­jas competitivas que pueda poseer la em­presa. Por lo tanto, las empresas del siglo XXI que deseen obtener éxito y ventajas competitivas, deben desarrollar el Capital Intelectual dentro de las mismas para lo­grar con éxito sus metas.

Uno de los retos a los que se enfrenta cualquier negocio es la diferencia de su valor de mercado con su valor dado en el Balance General. La diferencia está mar­cada por “capital intelectual”, es decir, el conocimiento, el espíritu de trabajo y el aporte de valor del personal hacia los diferentes procesos de la empresa. Todo esto se traduce en el valor del capital inte­lectual como patrimonio y diferenciación empresarial.

En la búsqueda de la definición del “capi­tal intelectual” se debe incluir a factores como: liderazgo en tecnología, entrena­miento actual de los empleados, impulso de la empresa en alcanzar niveles tecnoló­gicos mejores, etc.

Es decir, el esfuerzo a nivel empresarial deberá concentrarse en multiplicar el co­nocimiento y reconocerlo como algo que aporta valor significativo a la compañía.

Se estima que el Capital Intelectual cam­biará la manera de hacer negocios, porque contribuirá a aumentar el valor real de las empresas, y traerá como resultado una transformación importante en la econo­mía moderna, ya que el mercado se hará más competitivo, lo que a su vez se tra­ducirá en mejor calidad de productos y servicios y en mayor satisfacción para el consumidor final, o cliente.

Frente a estos nuevos paradigmas, el mun­do actual de los negocios exige gente pre­parada, motivada y comprometida con la empresa, ya que de esta forma apoyará los planes de crecimiento. Es también así que se requiere que los investigadores del área financiera estimulen al personal para dar respuesta satisfactoria en cuanto a medir el Capital Intelectual, lo que se traduce en el origen del valor del producto del cono­cimiento, el cual necesita toda empresa como recurso esencial para crear valor y generar beneficios económicos.

Pero ¿Cuáles son los beneficios del capital intelectual en los negocios?

FOMENTA EL EMPRENDIMIENTO:

Esta es la base del crecimiento económico, ya que cada nuevo emprendimiento tiene un efecto multiplicativo en la actividad económica, ya que genera nuevas fuentes de empleo, dinamiza el sector comercio, transporte, finanzas, etc.

Esta base de generación de valor econó­mico, permitirá alcanzar elevados niveles de competitividad, a través de la aplica­ción de estrategias de crecimiento hacia nuevos mercados, con elementos diferen­ciadores de calidad y el sello de la nación comprometida con su producción.

FORMACIÓN Y EDUCACIÓN:

Ofrecer oportunidades para que la pobla­ción alcance altos niveles de aprendizaje, con una educación de altos estándares de calidad permitirá la formación de un capi­tal humano e intelectual que sea capaz de aportar constantemente al mejoramiento de la competitividad de las organizaciones y del país en general.

Es necesario pensar en un plan de for­mación a largo plazo, con una política de Estado que fomente la formación de for­madores y docentes de primer nivel con altos estándares en el aprendizaje de los alumnos, a lo largo de toda su trayectoria formativa, desde la primera infancia, hasta la educación superior de post grado.

CAPITAL INTELECTUAL Y LA

COMPETENCIA EMPRESARIAL

En los últimos años la importancia del capital intelectual ha tomado fuerza de­bido a que la mayoría de las empresas se vuelven más competitivas y por ende más valiosas en el mercado, con base a su desa­rrollo tecnológico, nuevas patentes e ideas innovadoras. Corporaciones como Apple no serían capaces de generar millones en ganancias si no fuese por el enorme capital intelectual que aportan sus colaboradores.

Es un hecho que en una época donde los avances tecnológicos y la innovación son una constante, los gerentes de las nue­vas empresas, tienen la tarea de sacar el máximo provecho al valor oculto que se encuentra en el capital intelectual.

Es en sus colaboradores donde radica este valor. Por ello se puede iniciar con diver­sos cambios dentro de la organización con la finalidad de incentivar el desarrollo del capital intelectual. Una vez que se atreven a apostar por el capital intelectual, los re­sultados que se obtiene en el corto plazo son sorprendentes.

¿Así también cómo se puede incrementar el Capital Intelectual en las empresas?

Incentivar el diálogo:

Se puede caer en el error de pensar que las cosas se están haciendo de una manera adecuada porque se está llegando al cum­plimiento de las metas propuestas. Sin embargo, si se transforman esas reuniones informativas en reuniones proactivas, se obtendrán mejores resultados.

Al abrirse al diálogo, se está promoviendo el interés de los colaboradores por la com­pañía, y a su vez, generando en ellos la mo­tivación para pensar en diversas maneras de solucionar un problema o de mejorar los procesos. Es en ese punto donde el capital intelectual comienza a incremen­tarse.

CAPACITACIÓN COMO INVERSIÓN:

Ofrecer becas a los funcionarios es un importante motor para generar el capital intelectual de la compañía. Entre mejor capacitados estén los empleados, mayor será la posibilidad de desarrollar ideas in­novadoras; ideas que en el mediano plazo pueden transformarse en capital. Tener presente que la capacitación y las opor­tunidades de educación nunca deben ser limitadas o exclusivas para los puestos directivos o gerenciales. La empresa la ha­cen todos.

TRABAJO GRUPAL:

De nada sirven los tres puntos anteriores si el conocimiento generado se encierra en una sola persona o en dos. Es en el inter­cambio de ideas donde pueden surgir me­joras en los procesos, ideas para patentes, soluciones a problemas dentro de la com­pañía, un mayor compromiso y sentido de pertenencia hacia la empresa, así como una mejor integración de los equipos de trabajo.

APLICAR LO APRENDIDO:

No tiene sentido contar con tanto cono­cimiento si no se comparte y se lo aplica en el día a día. El capital intelectual de la compañía aumenta en proporción directa a la aplicación del conocimiento. Se debe hacer uso de las habilidades directivas y estratégicas para comenzar a capitalizar el capital intelectual dentro de la organi­zación.

La aplicación de estos cambios puede ha­cer gran diferencia entre el éxito y el fraca­so de su empresa.

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