EL TANINO, CLAVE EN LA HISTORIA

IGNACIO CAZAÑA ABOGADO

En el Chaco crece el quebracho, árbol a partir del cual se extrae una sustancia con la propiedad de acelerar el proceso de curtiembre en varios meses y mejorar la calidad del cuero: el tanino.

En 1889, Carlos Casado de Alisal, español radicado en Argentina, inauguró la fábrica de extracción de tanino de Puerto Casado, con lo que el Paraguay empezó a exportar este producto. En los lustros siguientes diversas compañías de capital argentino, alemán y norteamericano establecieron sus respectivas fábricas tanineras. Tras expandirse y consolidarse en esas primeras décadas, el negocio empezó a declinar por el agotamiento de la materia prima. En la década de 1960 la competencia de sustitutos en el mercado internacional condujo paulatinamente a su ocaso.

A pesar de varios efectos negativos, como la explotación e insalubridad laboral y la escasa recaudación obtenida por el Estado sobre el negocio, la explotación del tanino tuvo consecuencias muy favorables en la construcción histórica del Paraguay al lograr poner en valor por primera vez los recursos del Chaco. Este, por fin, dejaba de ser visto solamente como “infierno verde” y pasaba a ser un territorio interesante, explotable y rentable.

Además, el negocio llevó a la aparición de asentamientos urbanos en el área, muchos de los cuales perduran hoy día, como Puerto Casado, Puerto Sastre y Puerto Max. De igual modo, los ferrocarriles internos de las compañías fueron de fundamental importancia para el transporte y la logística del Ejército paraguayo durante la Guerra del Chaco, así como en la entrada al interior del territorio de los primeros colonos menonitas.

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