“Es una tecnología que ha causado muertes”

Bill Gates sobre las criptomonedas:

EL OBSERVADOR.

Bill Gates, el funda­dor de Microsoft, declaró durante una sesión de “Ask me Anything” (Pregunta cualquier cosa) en la web Reddit que le preocupaba la locura que hay por las criptomonedas y que la tecnología que estas utili­zan tienen muchos efectos negativos para la sociedad, según informó BBC Mun­do.

Según Gates, la falta de control sobre las monedas virtuales puede crear un problema para los gobier­nos. “La capacidad del gobierno para averiguar cuándo hay lavado de di­nero, evasión de impues­tos y financiamiento del terrorismo es algo bueno”, argumentó.

“La principal caracterís­tica de las criptomone­das es su anonimato, y no creo que eso sea una cosa buena” dijo. Y agre­gó “Hoy día se usan para comprar fentanilo (un opiáceo 50 veces más potente que la heroína) y otras drogas. Por lo tanto, es una tecnología que ha causado muer­tes de una manera bas­tante directa”, añadió.

Respecto a cómo estarán las finanzas en los años siguientes, Gates dijo que es difícil decir cuándo, pero “es una certeza” que se experimentará una crisis financiera similar a la de 2008. por otro lado además se destacan cier­tos factores, mencionó el columnista Federico Comesaña en su análisis puntos claves a tener en cuenta a la hora de hablar del Bitcoin.

¿Y lo hará? La suba de precios depende de que otras tantas personas como mi amiga empiecen a demandar un activo cuya oferta es relativa­mente estable. Y al mismo tiempo, que los actuales tenedores de bitcoins no decidan vender sus posi­ciones y volver al dólar, al euro o al peso uruguayo. El problema es que si la decisión de retener sus activos está sujeta a la percepción de aumento indefinido de los precios, la actual tendencia alcista tiene los días contados.

Los fundamentos detrás del bitcoin son difíciles de determinar. Nadie sabe cuál es el precio justo a pagar por una unidad. Por más que se trata de una tecnología con un alto potencial disruptivo –la aplicación del blockchain va mucho más allá del bitcoin y puede llegar a transformar por completo las dinámicas burocrá­ticas de la administra­ción pública y el sistema financiero, entre tantos otros usos en fase de es­tudio–, no es fácil deter­minar un precio objetivo para las criptomonedas. Si US$ 10.000 es caro o barato, lo determinará el mercado por oferta y de­manda –principalmente por demanda–. Apostar al alza es una opción tan válida como arriesgada. Lo es hoy al igual que lo era hace un año o hace un lustro. Los valientes del pasado obtuvieron una enorme recompensa.

Los valientes de hoy po­drían replicar su suerte o perderlo todo. No es­tamos ante el triunfo de la tecnología sobre el sistema financiero. Al final del día, la apuesta por el bitcoin no es otra cosa que un salto de fe.

Alcanza con que una can­tidad relevante de actores en el mercado decidan vender sus monedas para que los precios caigan rápido. Muy rápido. Y el efecto contagio sería in­controlable.

Al mismo tiempo, el volu­men de transacciones de­moraría su procesamien­to y eso haría que salirse del bitcoin no sea tarea sencilla, lo que aceleraría aun más la caída de los precios. Desde la fiebre de los tulipanes holandeses del siglo XVII hasta la más reciente crisis subprime de 2008, las burbujas fi­nancieras se caracteriza­ron por subas de precios rápidas basadas en facto­res especulativos, segui­das por caídas abruptas a partir de una fuga masiva de inversores. El bitcoin parece seguir, como en un manual, cada uno de los patrones que desencade­naron estos fenómenos.

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