LA 1335

JUAN PABLO FERNÁNDEZ BOGADO - ABOGADO Y PROFESOR - @jpferbo

Un debate interesante ha generado la polémica ley 1335/99 que rige la vida del Servicio Diplomático y Consular de la República del Paraguay en cuanto a la situación actual de los representantes del País en el Servicio Exterior y su forma poco transparente de conocer el proceder de la designación de todos los cargos que forman parte de la Cancillería Paraguaya.

La ley 5282/14, normativa que sale posterior a la 1335/99 y habla de la obligatoriedad de dar a conocer todas las informaciones que hacen al manejo de las instituciones públicas desde el último municipio de la Republica hasta las máximas instancias de los tres poderes del estado, que da la salvaguarda a todo ciudadano de conocer los mecanismos de designación de los funcionarios entre muchas otras informaciones, no debería ser una excepción los mecanismos de selección de las personas que nos representan en el exterior ya que los mismos son Funcionarios Públicos como cualquier otro. O tal vez nos encontramos ante una situación de funcionarios de primera categoría en comparación al resto.

Estas prácticas hacen que el descredito en las instituciones se acrecienten por la escasa capacidad de sus máximas autoridades, creyendo estos que gozan de un vitaliciado en sus puestos y que en realidad deberían aprovechar el poco tiempo en tomar decisiones que puedan cambiar la historia para bien. Es Urgente puedan entender, estos servidores públicos, los tiempos que vivimos en materia de construcción de confianza entre la ciudadanía y sus gobernantes, antes que sea demasiado tarde.

Deberíamos todos poder conocer los mecanismos de selección y la forma que la junta de calificaciones desarrolla sus “conclaves” para designar a los más “calificados paraguayos y paraguayas”, verdaderamente preparados y que serán la primera impresión que exportaremos al mundo. Mientras no podamos conocer los porcentajes reales de designaciones políticas sobre las técnicas en todos los niveles de la cancillería, seguiremos en el más dañino ejercicio de empeñarnos a ser tratados como un país poco serio, confiable y de cuarta.


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