Dedicación y ganas de emprender hacen la diferencia

Triunfa alquilando vestidos elegantes

Camila Mongelos

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Lucir el vestido ideal en las ocasiones es­peciales es el anhelo de muchas mujeres, encontrar una tienda que ofrezca calidad y buena atención para poder sentirse cómoda al buscar la prenda adecuada, también lo es.

La Reina Ester, ofrece exac­tamente esos servicios, es una tienda de alquiler de vestidos y trajes elegantes, Mónica de Acuña empren­dió con este desafío hace 4 años y desde ahí decidió brindar una atención espe­cial a cada cliente, “Surge como un deseo de satisfacer la necesidad inmediata de la mujer actual de obtener la prenda precisa, para la oca­sión que se lo está deman­dando, y ya no hace falta mandar hacer, te ahorras el tiempo”, mencionó, Acuña.

El local también cuenta con zapatos para completar el look necesario para los eventos, accesorios, peina­do y el maquillaje; los costos del alquiler de los vestidos dependen del modelo, los cortos están entre G. 80 y 150 mil, y los largos entre G. 170 y 350 mil. “Me gusta manejarme por combos y según la necesidad de cada cliente, me gusta que el cliente salga de nuestra tienda habiendo sido bien asesorado y habiendo paga­do un precio mucho menor del que pagaría en el merca­do actual y que cuando lleve la prenda puesta la valore y la cuide tanto como si fuera suya y quiera volver”, indicó Acuña.

 

DEBILIDAD

“Los cambios que impone la moda que lastimosamente eso se impregna en la mente del consumidor, pero que como asesora de imagen puedo decir con toda propie­dad que cada persona está vestida con su propia esen­cia y esa es la que debemos pulir, resaltar, arreglar, ador­nar y finalmente lucir en nuestra imagen. Actualmen­te existen en exceso tiendas similares, que ofrecen pren­das de menor calidad y el consumidor muchas veces no tiene en cuenta el buen origen de nuestras prendas”, resaltó Acuña.

La inversión necesaria para arrancar con el nego­cio fue de G. 250 millones, hoy día da empleo a cua­tro personas.

“Siempre he sido trabajadora independiente, desde muy pequeña me ha gustado emprender mis propios ne­gocios, vendía joyas en el colegio, llegue a vender co­mida hecha por mí misma a los 18 años a los alrededores de mi casa a los funcionarios de ciertas empresas, siempre me gustó el comercio, el con­tacto con el cliente, el desa­fío de presentar un producto y que éste resulte agradable”, concluyó la emprendedora.

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