DUERMAN BIEN SI PUEDEN, SEÑORES DIPUTADOS

La aplanadora oficialista de Diputados cumplió la consigna. El Presidente Cartes puede estar satisfecho, ya que pudo disciplinar a sus diputados en la misión de torpedear el proyecto dirigido a cargar con más impuestos a los cigarrillos. El bodrio que salió de la Cámara Baja no sirve para nada. El tributo al tabaco que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene dos objetivos: primero, desestimular su consumo y segundo, dotar a los organismos de salud pública de fondos para atender a los enfermos de cáncer y de la amplia variedad de enfermedades pulmonares que genera el tabaquismo. La recomendación de la OMS tiene un perfil siniestro pero realista: ya que el fumador no puede vencer su hábito, que el impuesto que se le asigna al tabaco sirva para atender a quienes se enferman por fumar y no impacten sobre otras áreas de la salud pública que ne¬cesitan mucho esos fondos.
Así que Cartes y su cohorte de diputados incondicionales lograron abortar una idea que podría haber funcionado. Todavía no se tiene una evaluación general que pruebe fehacientemente el efecto disuasivo de la carga tributaria sobre el consumo del tabaco. Pero lo que sí está probado es que provee a los organismos de salud pública de fondos suficientes para tratar las dolencias generadas por las más de 80 sustancias contenidas en el tabaco comprobadamente cancerígenas y responsables de por lo menos 53 efectos adversos en el organismo humano. Eso lo saben muy bien el Presidente Cartes y sus escribanos disfrazados de legisladores, listos para proteger diligentemente los intereses de su mandante. Se estima que anualmente mueren alrededor de 3.000 paraguayos víctimas del cáncer pulmonar o alguna EPOC. Lleven la cuenta, señores diputados. Acaban de poner en marcha un reloj siniestro e implacable. Duerman bien, si pueden.

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