La explicación de los resultados, sin conocer todas las causas (IV) – Parte 2

ELECCIONES 2018

 

El equilibrio de Nash dice que compor­tamientos coope­rativos superan matemáticamente a las opciones de colisión, o de competir cada una de las listas en forma separada. El equilibrio medio de Nash es un concepto de solución en el que todos los jugadores (las listas de senadores que compiten en el sistema D’ Hondt), pueden maximizar sus ganancias dado que nin­guno de los actores o listas de senadores, puede tener incentivos para hacer cam­bios individuales en el jue­go electoral, a su favor, sin que todos pierdan escaños. El “juego” es la interacción entre dos o más partes y de­pende de que la gente actúe racionalmente, consciente de los límites del “juego” (las bancas para Senadores son limitadas, y el sistema D Hondt castiga racionalmen­te a la dispersión de listas y premia deliberadamente a las listas unificadas, mismo que sea dentro de un grupo de jugadores egoístas).

Se supone que todas las partes conocen las reglas de cómo se calcula el ingre­so de los senadores dentro del sistema D’Hondt. Estas interacciones estratégicas forman el punto crucial de la Teoría de los Juegos. A veces la usamos conscien­temente y otras veces in­tuitivamente.

Incluso si los políticos no razonaban conscientemen­te sobre las estrategias que estaban usando, otras fuer­zas, como la evolución o la experiencia de errores pa­sados (sólo basta observar la cantidad de bancas perdidas en elecciones pasadas cuan­do cada grupo se presentó por separado), se suponía que debían cambiar el há­bito de correr por separado, cada uno con su propia lista sábana, sino que deberían comportarse como si fueran jugadores fríamente racio­nales. O es lo que se espera­ba.

Pero no sucedió así, y ato­mizados no lograron en­trar. Ahora bien, la teoría planteada que se le ofrecía a Fernando Lugo, Rafael Filizzola, Adolfo Ferreiro y Sixto Pereira, entre otros (aunque no se aguanten ni se puedan ver) – ideada por Nash, Neumann y Morgens­tern – concluye justamente en lo contrario: el interés individual, el egoísmo y la racionalidad a la hora de presentar las candidaturas por medio de listas de gru­pos por separado, conducen a los seres humanos a una situación no óptima. Existía y existe en este concepto un modelo colectivista político que debían capitalizar. Si no lo usaban, hasta caerían en una especie de herejía ideo­lógica fundamental. Y así les fue.

Esta es la idea esencial de Nash al definir el concep­to de equilibrio en su tesis doctoral de Matemáticas en la Universidad de Princeton: existe el equilibrio dentro de un juego, cuando surge un acuerdo (lista unificada de senadores progresistas e independientes) que permi­te que ninguna de las partes pueda romper a discreción la disputa de votos, sin perder­los. Es decir, si alguien quie­re romper el pacto y lo hace unilateralmente, se arriesga a ganar por debajo de lo que hubiese ganado dentro del pacto (la lista unificada).

Finalmente, tal como pue­de verse, los opositores no bipartidistas se arriesgaron, yendo cada uno por su lado, y quedaron por debajo de sus posibilidades.

Brutal. Predeciblemente irracionales.

Mañana presentaremos la regresión al promedio, de una sociedad conservadora.

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